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Una joven deja un trabajo fijo para abrir una tienda de ultramarinos en un pequeño pueblo de La Rioja: "Lo estoy dando todo para que funcione porque es importante para mí y para mis vecinos" | Collector
Una joven deja un trabajo fijo para abrir una tienda de ultramarinos en un pequeño pueblo de La Rioja:
Cope Zaragoza

Una joven deja un trabajo fijo para abrir una tienda de ultramarinos en un pequeño pueblo de La Rioja: "Lo estoy dando todo para que funcione porque es importante para mí y para mis vecinos"

El Gobierno de La Rioja ha destinado 500.000 euros en 2026 para afianzar el pequeño comercio en los municipios de menos de 300 habitantes. Esta medida es crucial en una comunidad donde, según el INE, 114 de los 174 municipios tienen una población inferior a esta cifra. El objetivo de estas ayudas es sostener tanto los locales comerciales fijos como la venta ambulante, reconociendo que estos negocios son puntos de encuentro y pilares de la economía social y solidaria. Más allá de su función comercial, estas tiendas desempeñan un papel social fundamental. Son un lugar de reunión para los vecinos y facilitan las compras de cercanía, algo esencial para las personas mayores. Además, representan una oportunidad de negocio y de vida para los jóvenes que deciden quedarse en sus pueblos, convirtiéndose en una herramienta clave contra la despoblación rural. En Anguciana, el relevo generacional ha mantenido viva la esperanza. La mítica Carnicería Pata, fundada en 1956, estuvo a punto de cerrar cuando Paqui, tras 67 años de servicio, decidió jubilarse. Fue su hijo, Sergio, quien tomó las riendas para evitar que el negocio familiar desapareciera. "Un poco difícil, pero, bueno, ya con el apoyo de la familia lo consiguió y está contento", explica su madre. Otra historia para la esperanza es la de Yésica, una joven de Corera que apostó por un cambio de vida y emprendió en el mundo rural. Yésica entendió que su pueblo no se podía quedar sin tienda y que ella podía subir la persiana con entusiasmo y rentabilidad. Lo ha conseguido. Es la historia de emprendimiento rural de Yésica Martínez, de 29 años. En febrero de 2025, abrió Ultramarinos Martínez en Corera, un pueblo de unos 270 habitantes, después de que la anterior propietaria cesara su actividad. Jessica dejó su trabajo como administrativa en Pradejón para iniciar esta aventura y asegurar que los vecinos no se quedaran sin tienda, evitando que tuvieran que desplazarse a Calahorra o Logroño. Más de un año después de la apertura, Yésica se muestra "muy satisfecha" con la decisión. "Los vecinos están respondiendo, los del pueblo y los de los pueblitos de alrededor del Valle de Ocón también, pero al final este servicio hacía falta", afirma. Para ella, tener el trabajo a cinco minutos de casa y el trato cercano con su gente no tiene precio, algo que no encontraba en las grandes superficies. El éxito de la tienda reside en varios factores. Yésica destaca que "el secreto es tener mucho esfuerzo, mucha dedicación". Ofrece una gran variedad de productos, desde frescos como fruta y carne hasta pasta a granel, y si no tiene algo, se esfuerza por conseguirlo. Este nivel de servicio y el trato personal son especialmente valorados por las personas mayores, para quienes la tienda es una ayuda fundamental en su día a día. "Hay mucha gente que a esto le ha dado la vida, el tener esta tienda", comenta Jessica, que incluso les ayuda con gestiones como el uso del móvil. La iniciativa de Yésica también ha sido un impulso para las familias jóvenes, cuya presencia está creciendo en Corera. "Me animé también a montar la tienda porque la juventud da vida, y las personas jóvenes también están superagradecidas", concluye. "Cada vez hay más gente joven aquí y eso también me animó a mí para emprender", asegura. "Lo estoy dando todo para que funcione porque es importante para mí y para mis vecinos", explica en COPE Rioja. Las tiendas de ultramarinos fueron muy populares en épocas en que algunos alimentos sólo se conseguían a partir de producciones en tierras lejanas. De ahí su nombre, una denominación que todavía se mantiene en muchos pueblos. Su esfuerzo demuestra que con dedicación, los pequeños negocios no solo sobreviven, sino que se convierten en el corazón que mantiene latiendo la vida de los pueblos.

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