Cope Zaragoza
Seis personas con discapacidad intelectual en Mallorca demuestran que, con apoyo y oportunidad, no hay barreras para el empleo. Entre pinceles, herramientas de jardín y reparaciones domésticas, los alumnos del programa «Eines» construyen hoy su propia independencia. Detrás de cada reparación en una vivienda o de cada jardín cuidado en la Llar d’Ancians, hay una historia de esfuerzo y superación. El programa «Eines», impulsado por el Consell de Mallorca a través del IMAS, no es solo un curso de formación; es la puerta de entrada a la vida real para seis alumnos que, desde el pasado febrero, han cambiado su rutina por un contrato de trabajo y un propósito diario. Para los participantes, de entre 25 y 40 años, esta oportunidad representa el reconocimiento de sus capacidades por encima de sus etiquetas. Una de las alumnas lo resume con una claridad que emociona: "Hacemos el trabajo igual... nos preparamos para la vida real, para el futuro". No se trata solo de aprender a arreglar un grifo o pintar una pared, sino de sentir el orgullo de ser útiles a la sociedad. Como explica otro de los compañeros, el aprendizaje va de la mano del compañerismo: "Vamos avanzando y de momento muy bien entre nosotros, hacemos muy buena peña". Uno de los puntos más conmovedores del programa es su impacto en la comunidad. Los alumnos no practican en un taller aislado, sino que conviven con la gente mayor en las residencias y acuden a casas particulares a través del Servicio de Atención Integral a Domicilio (SAID). Los alumnos arreglan desperfectos en casas de personas dependientes, creando un vínculo de gratitud mutua. En la Llar d’Ancians, su presencia llena de vida los pasillos mientras cuidan el entorno de los mayores. El presidente del IMAS, Guillermo Sánchez, destaca que el objetivo es que adquieran esa autonomía personal y responsabilidad que solo da un empleo real. El éxito de «Eines» reside en su equipo: un docente técnico y una educadora social que no solo enseñan un oficio, sino que acompañan emocionalmente a los alumnos en su proceso de maduración. Juntos, trabajan las habilidades sociales y la confianza necesarias para que, al terminar sus nueve meses de contrato, estos seis alumnos puedan caminar solos en el mercado laboral.
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