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Pilar, 92 años, usuaria de 'Enredando Barrios': “Estoy todo el día y toda la noche sola… y ahora tengo a alguien en quien confiar” | Collector
Pilar, 92 años, usuaria de 'Enredando Barrios': “Estoy todo el día y toda la noche sola… y ahora tengo a alguien en quien confiar”
Cope Zaragoza

Pilar, 92 años, usuaria de 'Enredando Barrios': “Estoy todo el día y toda la noche sola… y ahora tengo a alguien en quien confiar”

Pilar tiene 92 años y  pasa la mayor parte del tiempo sola en su casa de Cuenca. Su situación es un ejemplo de la soledad no deseada que afecta a muchas personas mayores, pero ha encontrado un apoyo fundamental en el proyecto ‘Enredando Barrios’ de la Fundación Mayores. Gracias a ello, Pilar afronta con seguridad gestiones cotidianas como ir al médico o al banco. “En todo lo que la necesite, la tengo. Y aunque no llame yo, me llama ella todos los días, a ver cómo estoy”, explica sobre un de las trabajadoras sociales. La ayuda ha llegado incluso a la reforma de su vivienda. Pilar necesitaba cambiar su bañera por un plato de ducha para evitar riesgos, una obra que le resultaba abrumadora. Elena Ruiz, un de las trabajadoras sociales, le ha ayudado con todo el proceso, una muestra del apoyo integral que ofrece la iniciativa. ‘Enredando Barrios’ es un proyecto comunitario impulsado por la Fundación Mayores y subvencionado por la Diputación de Cuenca con el objetivo de romper con el aislamiento de los mayores y prevenir situaciones de riesgo. La idea, explica la trabajadora social Amparo Mayordomo, surgió a raíz de la pandemia al detectar casos de emergencia que se podrían haber evitado con una intervención temprana. El programa busca llegar a estas personas antes de que su situación se agrave. Para detectar estos casos, el proyecto teje una red en los barrios de Casablanca y el barrio de las Quinientas, aunque se ha ampliado a la zona del centro de salud Cuenca II. Se han puesto en contacto con farmacias, bancos, pequeños comercios y vecinos para que den la voz de alarma si notan que una persona mayor de su entorno cambia sus rutinas, como dejar de bajar a la compra. Según Amparo Mayordomo, la clave es “preocuparse por su vida, no meterte en su vida”. Las trabajadoras sociales como Elena  ofrecen un acompañamiento flexible y adaptado a cada persona. Las intervenciones van desde llamadas telefónicas para charlar un rato hasta la ayuda con gestiones administrativas, citas médicas, la compra o la gestión de servicios como la comida a domicilio. “Cuando vas acompañado de alguien, pues todo es mucho más fácil”, señala Elena sobre la importancia de asistir a las citas médicas para entender bien las indicaciones. Uno de los mayores obstáculos es que las propias personas reconozcan su situación. Amparo Mayordomo apunta que a muchos les cuesta admitir que se sienten solos, especialmente si tienen hijos, por un sentimiento de no querer perjudicarles. “Para ellos es como, voy a dejar mal a mi hijo”, afirma. Por eso, parte de su labor es simplemente “escuchar, tomarte un café, que te cuenten”, un primer paso para que la persona empiece a abrirse y a buscar soluciones.

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