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La isla que cuenta con una ley propia contra la contaminación lumínica y en la que podrás disfrutar de varios miradores astronómicos
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La isla que cuenta con una ley propia contra la contaminación lumínica y en la que podrás disfrutar de varios miradores astronómicos

Un marco legal pionero regula la iluminación exterior y otras interferencias ambientales en el entorno de los observatorios canarios, impulsando espacios de observación nocturna en altura El espectacular sendero de naturaleza volcánica con una cascada de colores escondida en el corazón de la isla de La Palma La Palma, en el archipiélago canario, ha desarrollado un modelo de protección del cielo nocturno estrechamente ligado a la actividad científica y a la planificación del territorio. Este enfoque se apoya en una normativa específica que regula distintos factores que pueden alterar la observación astronómica, especialmente en las zonas de mayor interés para la investigación. La aplicación de estas medidas ha influido en la gestión del alumbrado público y en la forma en la que se organizan determinadas infraestructuras en la isla. El origen de este marco regulador se remonta a finales de los años 80, cuando se aprobó una ley destinada a garantizar las condiciones de observación en el entorno del Instituto de Astrofísica de Canarias. Desde entonces, La Palma quedó incluida dentro de un sistema de protección que aborda distintos elementos que afectan a la calidad del cielo. Entre ellos se encuentra la reducción de la iluminación artificial mal dirigida, así como el control de otras fuentes de interferencia que pueden dificultar el trabajo de los observatorios. La aplicación progresiva de esta normativa ha implicado ajustes en el alumbrado exterior de distintos municipios y la introducción de criterios técnicos para reducir el impacto de la luz en la atmósfera. A ello se suman otras líneas de actuación que afectan a la actividad electromagnética, a la conservación de la calidad del aire y a la regulación del tráfico aéreo en el entorno de las instalaciones científicas. Este conjunto de medidas ha contribuido a consolidar La Palma como un territorio donde la observación del cielo se integra en la planificación del espacio y en el desarrollo de actividades vinculadas tanto a la ciencia como al turismo. Una ley pionera para proteger la calidad del cielo nocturno La normativa de protección del cielo en La Palma se enmarca dentro de un conjunto legal aprobado en 1988, impulsado con el objetivo de salvaguardar las condiciones de observación en los telescopios del Instituto de Astrofísica de Canarias. Esta regulación estableció por primera vez en España un sistema específico de protección para un entorno astronómico, lo que situó al país como referente en este ámbito. Uno de los principales factores que aborda esta legislación es la contaminación lumínica, entendida como el conjunto de efectos negativos derivados del uso de luz artificial en el medio ambiente. Este fenómeno incluye tanto la emisión directa de luz hacia el cielo como la dispersión producida por su reflexión en la atmósfera, especialmente cuando se utilizan sistemas de iluminación poco eficientes o mal orientados. Desde la implantación de la norma, una parte importante del alumbrado en La Palma ha sido modificada para ajustarse a estos criterios. Las actuaciones realizadas han supuesto la reducción de la luz innecesaria dirigida hacia el cielo y la optimización del consumo energético en distintas instalaciones públicas. Estas medidas han tenido impacto tanto en la conservación del entorno como en la gestión municipal del gasto eléctrico. La regulación no se limita al ámbito lumínico. También incluye restricciones relacionadas con la emisión de radiaciones electromagnéticas, el control de actividades que puedan alterar la composición atmosférica en las inmediaciones de los observatorios y la ordenación del tráfico aéreo en su entorno. El conjunto de estas disposiciones configura un sistema integral orientado a reducir interferencias en las observaciones científicas. Observatorio del Roque de los Muchachos. Entre los efectos asociados a la aplicación de esta normativa se encuentra la mejora de las condiciones para la observación del cielo nocturno, junto con beneficios derivados de la eficiencia energética, la seguridad en el entorno urbano y la preservación del paisaje nocturno en la isla. Miradores astronómicos y puntos de observación en altura El entorno de La Palma ha favorecido la creación de varios miradores astronómicos repartidos por la isla, situados en zonas elevadas donde las condiciones de visibilidad del cielo son más favorables. Estos puntos permiten la observación del firmamento en espacios acondicionados para visitantes y residentes. Uno de los enclaves más destacados es el entorno del Observatorio del Roque de los Muchachos, situado en la zona de cumbre del norte de la isla, dentro del municipio de Garafía. A más de 2.300 metros de altitud, este complejo alberga una de las instalaciones de telescopios más completas del mundo y se beneficia de condiciones atmosféricas y de oscuridad que lo sitúan como referencia internacional en investigación astronómica. La singularidad de esta zona se debe a la combinación de factores como la altitud, la estabilidad climática, la baja contaminación atmosférica y la ubicación geográfica del archipiélago. Estas condiciones permiten la instalación de instrumentos científicos de gran tamaño, incluyendo telescopios ópticos e infrarrojos de referencia internacional. Además del entorno del observatorio, la isla cuenta con miradores como el situado en la zona de Llano del Jable, en el municipio de El Paso. Ubicado por encima del mar de nubes, este espacio se utiliza tanto para la observación nocturna como para la contemplación del paisaje durante el día. Su altitud y accesibilidad lo convierten en uno de los puntos más utilizados para la observación del cielo y la fotografía astronómica. Otro punto de interés es el mirador de Llano de Las Ventas, en el municipio de Breña Baja, integrado en el entorno de la Cumbre Nueva. Desde este enclave se obtiene una visión amplia del este de la isla y, en condiciones adecuadas, de otras islas del archipiélago. El espacio cuenta con señalización interpretativa que ayuda a identificar estrellas y constelaciones, además de referencias de orientación como la Estrella Polar.

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