ABC
Nos arrastran de la oreja a una guerra de gánsteres en disputa de las esquinas del globo, ese enorme pranato, para sus negocios, y este destino manifiesto (y mortuorio) sólo se demoraría si en el mundo apareciera un «kie». «Kie», al decir de un amigo taleguero estudioso del asunto, es lo que quedó de la leyenda de un preso alemán de nombre Kyes que en los 60 puso fin a un violento motín en la cárcel de Carabanchel sólo con gritar desde su celda que con el jaleo no lo dejaban echar la siesta. Ahora que nuestra única «ilusión» al levantarnos es ver un hongo nuclear como si fuera el eclipse total de sol del 12 de agosto, Santa Hilaria,... Ver Más
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