ABC
La tropa que se arremolinaba en la última fila deambulaba en esa peculiar tierra de nadie incrustada en el microcosmos del aula. Los chavales de la última fila vindicaban su estampa de malotes pasando de las lecciones que impartía el maestro, leyendo revistas porno desplegadas sobre sus rodillas o, simplemente, haraganeando con la vista posada sobre moscas y musarañas. A veces, como se fumaban un canuto antes de comenzar la jornada, les traspasaba el fugaz rayo de la broma verbal, el arrebato de mamarrachez payasa destinada contra ese enseñante algo apocado. Despertaban por un momento de la modorra que les amortajaba gracias al súbito trallazo del costo y, después, regresaban a su mundillo de picardías y escaqueos. En general, eran... Ver Más
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