ABC
Cabalgaba sobre el lomo de un socialista de base la digna Lady Begoña, camino de su juicio. La acompañaba en su marcha pesarosa por los campos de Castilla una legión de sus mejores escuderos y cortesanos. Su amado, apoyado en la ventana del castillo, cantaba loas a su honestidad, que los juglares llevaban a los cuatro rincones del mundo: «¡Ah, cuánto nos aplasta el peso! ¡Pobre Lady Begoña, envuelta en la zozobra, sin ser ella nada de eso!». Entre timbales y címbalos oía ella, los pies delicados en un cojín, el canto desde el carruaje. Pero no todo eran serranillas y coplas de justicia, porque venía tras ella el ruido rabioso de los malandrines. Acosaba a Lady Begoña la balhurria... Ver Más
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