Diario de Noticias
Estamos en el siglo XXI y todavía hay países democráticos, entre ellos el nuestro, donde persiste la monarquía. El rechazo a esta realidad no es solo un posicionamiento ideológico o una mirada nostálgica hacia un pasado republicano o un rechazo hacia una monarquía que en los orígenes de nuestra democracia llegó de la mano del franquismo. Cierto que todo ello está ahí, pero hay algo más elemental. Se trata de una evidencia: las monarquías son un vestigio de siglos pasados en los que el poder se acumulaba en reyes y nobleza. La monarquía estaría mejor como pieza de museo y motivo de estudio de la historia.
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