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José Antonio Marina, catedrático de Filosofía: «No todas las opiniones son respetables. La persona lo es, pero no lo que dice» | Collector
José Antonio Marina, catedrático de Filosofía: «No todas las opiniones son respetables. La persona lo es, pero no lo que dice»
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José Antonio Marina, catedrático de Filosofía: «No todas las opiniones son respetables. La persona lo es, pero no lo que dice»

El debate sobre si todas las opiniones deben ser respetadas por igual lleva siglos presente en la filosofía y sigue muy vivo hoy en día. Sobre esta cuestión ha hablado recientemente el catedrático en filosofía José Antonio Marina en una entrevista en el podcast Tengo un plan, donde ha reflexionado sobre el tema y defendido que no todas las opiniones son válidas ni merecen el mismo trato. «Podemos confundir las cosas con mucha facilidad», advierte al inicio del fragmento, al señalar que muchos estudiantes y ciudadanos tienden a pensar que toda opinión es respetable por el simple hecho de existir. Sin embargo, sostiene que esa idea parte de una interpretación errónea de los derechos fundamentales. «Lo que protege la libertad de expresión y la libertad de opinión es a la persona», explica, no el contenido de sus palabras. En este sentido, insiste en que una opinión puede ser criticada, cuestionada o incluso rechazada si no cumple unos mínimos criterios de verdad o coherencia. «La persona es respetable, no lo que dice, que puede ser una estupidez», afirma. Para ilustrarlo, recurre a ejemplos como el terraplanismo o errores matemáticos básicos, con los que subraya que hay afirmaciones que no merecen consideración porque son objetivamente falsas. A partir de ahí, Marina introduce una idea central: las opiniones deben evaluarse según su ámbito. Es decir, una afirmación científica debe juzgarse con criterios científicos y una matemática, con criterios matemáticos. Cuando eso no ocurre, advierte, se cae en la desinformación o en la banalización del conocimiento. «No tengo por qué respetar lo contrario», sostiene, especialmente cuando una opinión es falsa, violenta o carece de justificación. A su juicio, confundir el respeto a la persona con el respeto a cualquier idea solo contribuye a debilitar el juicio crítico. De hecho, considera peligroso asumir lo contrario, ya que puede erosionar tanto el pensamiento crítico como el propio sistema educativo. «Hay que respetar a las personas y hay que respetar las opiniones respetables», resume.

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