Cope Zaragoza
Tras un periodo de calma, la actividad sísmica ha regresado a la Marina Alta, que se ha visto afectada en su vertiente norte por dos terremotos producidos en apenas 24 horas, según datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN). El más notable y reciente de los temblores tuvo su epicentro al sureste del término municipal de Oliva, en la Safor, a las 21:43 horas de este lunes. El seísmo, situado a 8,0 kilómetros de profundidad, alcanzó una magnitud de 2,6º y se dejó sentir también en otras poblaciones del entorno. Entre ellas se encuentra Pego, donde fue percibido con una intensidad de grado II-III. Esto significa que el temblor se sintió de forma débil, aunque apreciable, en el interior de algunos edificios, donde personas en reposo pudieron notar un ligero balanceo y los objetos colgados pudieron oscilar levemente, pero sin que se produjeran daños. En otras localidades de la Safor, como l’Alqueria de la Comtessa, Miramar, Piles y Vilallonga, la intensidad fue menor, de grado II, lo que indica que el temblor fue mucho más débil. Previamente, durante la madrugada del domingo, a las 00:49 horas, tuvo lugar un primer movimiento sísmico en la Vall de Gallinera. Este seísmo, localizado a una profundidad de 15 kilómetros, registró una magnitud de 1,6 grados y su epicentro se situó al noreste del municipio. A diferencia del posterior, este primer temblor no fue perceptible por la población. Sin embargo, su registro confirma la actividad sísmica que se registra de forma puntual en la Marina Alta y que fue especialmente intensa durante el pasado año.
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