La Opinión de Málaga
El terremoto político que supone la derrota este domingo de Viktor Orbán en las elecciones en Hungría, país que llevaba gobernando los últimos dieciséis años de manera ininterrumpida, a manos de Peter Magyar, tendrá múltiples réplicas y consecuencias en los próximos días, semanas, meses y posiblemente años. Una de las más inmediatas en la derecha española, donde a nadie se le oculta los alineamientos y simpatías del Partido Popular (PP) y de Vox, respectivamente. Pero por si quedaba duda alguna, ambas formaciones se ocuparon de dejarlas claramente establecidas en las primeras veinticuatro horas transcurridas desde el cierre de los colegios electorales y del triunfal discurso de Magyar ante una multitud que le coreaba a orillas del Danubio.
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