COPE
El inventor Ricard Poli ha presentado en el programa “Herrera en COPE Cataluña” un proyecto innovador en el que lleva trabajando casi dos décadas: un submarino a pedales. Aunque él prefiere matizar que se trata, técnicamente, de un “sumergible recreativo”, la idea es la misma: ofrecer una ventana al mundo submarino de una forma accesible y original. Tras años de desarrollo, el diseño está completamente definido y patentado, pero se enfrenta a su mayor obstáculo: la falta de un inversor que apueste por convertir este sueño en una realidad tangible. A diferencia de un submarino convencional, este invento no es una nave hermética. Su principal característica es que respira aire del exterior constantemente a través de un tubo, similar a un esnórquel gigante, que permanece en la superficie. “Estamos constantemente respirando aire del exterior”, ha explicado Poli. El vehículo se sumerge a una profundidad de entre dos y dos metros y medio, manteniendo en su interior una cámara de aire de cuatro metros cúbicos con espacio para dos personas. Esto permite a los ocupantes estar secos y cómodos mientras disfrutan de una visibilidad de 360 grados del entorno marino. La sensación, según describe su creador, es como estar observando el fondo marino con unas gafas de buceo, pero sin necesidad de meterse en el agua. El diseño prioriza la experiencia contemplativa y la seguridad, ya que el contacto con el aire de la superficie es permanente. Aunque el nombre popular del invento es “submarino a pedales”, Ricard Poli insiste en la definición técnica para evitar confusiones: “No es un submarino, sino que es un sumergible recreativo”. La idea de este peculiar vehículo nació hace “entre diecisiete y veinte años”, fruto de la pasión de Ricard Poli por el mar. Originario de la comarca del Empordà, al norte del Cap de Creus, es un gran aficionado al piragüismo. Durante sus travesías por la Costa Brava, siempre sintió la curiosidad de saber qué había bajo la superficie. “La trayectoria que hacía en piragua por la costa es magnífica, y un día pensé que me gustaría hacerla por debajo del agua”, ha relatado. Tras un intento poco exitoso con el submarinismo tradicional, decidió crear su propia solución. Aunque el concepto y el diseño son obra suya, Poli entendió que necesitaba validación profesional para que el proyecto fuera viable. Para ello, contrató a un ingeniero naval que plasmó sus ideas en planos técnicos oficiales. Este paso fue fundamental para obtener la aprobación de la Capitanía Marítima. “Yo necesité a este ingeniero naval para que me lo pudiese llevar adelante y que Capitanía Marítima me lo pudiese firmar como válido”, ha señalado. Hoy, el proyecto está completamente documentado, patentado y registrado, listo para su construcción. A pesar de tener un proyecto sólido y patentado, el gran escollo sigue siendo el económico. Durante casi veinte años, Ricard Poli ha mantenido conversaciones con diversos constructores y empresas náuticas en busca del respaldo necesario para fabricar el primer prototipo. Sin embargo, la respuesta ha sido tibia y el proyecto permanece estancado a la espera de un impulso financiero que le permita ver la luz. El principal problema, según lamenta el inventor, es que los potenciales socios comerciales ven el sumergible más como un objeto llamativo que como una oportunidad de negocio seria. “La gente acaba teniendo más una curiosidad que no el quererse involucrar para decir 'va, tirémoslo adelante'”, ha afirmado con cierta resignación. Muchos le piden estudios de mercado que no puede realizar sin financiación previa, creando un círculo vicioso del que le resulta difícil salir. Pese a las dificultades, Ricard Poli no pierde la esperanza y sigue buscando activamente un socio inversor. Tiene preparadas todas las patentes y un contrato de confidencialidad para presentarlos a cualquier empresa o particular interesado en explorar esta innovadora forma de turismo submarino. Su objetivo final es sencillo: que su invento deje de ser un plano y se convierta en una experiencia real, permitiendo a cualquier persona, sin necesidad de formación en buceo, descubrir las maravillas que se esconden bajo las olas.
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