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Luis Miguel, agricultor "La guerra está afectando más al tomate, pero también al pimiento, la calabaza y la berenjena; nos preocupa que la escalada encarezca tanto el producto que la demanda decaiga" | Collector
Luis Miguel, agricultor
Cope Zaragoza

Luis Miguel, agricultor "La guerra está afectando más al tomate, pero también al pimiento, la calabaza y la berenjena; nos preocupa que la escalada encarezca tanto el producto que la demanda decaiga"

El sector hortofrutícola español atraviesa un momento crítico. La escalada de precios, que hace unas semanas llevó al tomate a alcanzar un precio histórico de 3 euros el kilo en origen, se ha extendido al resto de la huerta, afectando a productos como el pimiento, el pepino, el calabacín o la berenjena. Así lo ha explicado Luis Miguel Fernández, agricultor y miembro de COEXPHAL, la asociación de productores de Almería, en 'Herrera en COPE'. Más allá del encarecimiento del producto en los lineales, la mayor preocupación se centra en el futuro inmediato. "Lo que más nos preocupa es que esta escalada de la estructura de los costes de producción que estamos teniendo encarezca tanto el producto que pueda hacer que la demanda decaiga", ha señalado Fernández. El sector permanece en alerta ante una situación de guerra que, según advierte, tendrá una "inercia" difícil de revertir, ya que los costes "no bajan con la misma velocidad que suben". Si el conflicto se alarga, el escenario podría empeorar notablemente. El agricultor ha advertido de que el incremento del 19% ya observado en los precios podría aumentar un 20% adicional en apenas un mes, agravando la presión sobre productores y consumidores. A la subida de los combustibles se suma un factor estructural que resta competitividad al campo español: el coste laboral. Las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional han situado la hora bruta en unos 11,5 euros. Esta cifra contrasta con el euro por hora que se paga en Marruecos, uno de los principales competidores de España. "Estamos hablando de más de 10 veces el coste laboral en España para producir tomate", ha sentenciado Fernández, lo que provoca que el producto nacional salga "perdiendo claramente". Esta tormenta de costes está acelerando un cambio de modelo en el que Europa depende cada vez más de las importaciones. La producción local ya no es suficiente para abastecer toda la demanda europea, y zonas históricamente productoras están en declive. "El famoso tomate canario ya no existe, no se está exportando", ha lamentado Fernández, mientras que en Murcia "está desapareciendo" y en Almería ha pasado de ser la primera hortaliza a la tercera. La "falta de protección hacia el producto europeo" está haciendo más atractivo el producto de terceros países. Esto genera una situación que el miembro de COEXPHAL ha calificado de "muy preocupante": "Tengamos que depender de la alimentación de estos terceros países, algo que es muy preocupante en esta situación de geopolítica e inestabilidad constante que estamos viviendo".

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