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Los investigadores Francisco Gragera, de Almendralejo, y Daniel Infantes, de Badajoz, han publicado 'Los caídos de la División Azul', una monumental obra que documenta por primera vez a más de 6.100 fallecidos españoles vinculados a este episodio de la Segunda Guerra Mundial. El estudio eleva significativamente las estimaciones previas, que situaban el número de muertos en torno a los 5.000, y ofrece un listado detallado con nombres y apellidos. El libro, de 550 páginas y disponible en Amazon, es el resultado de una investigación que se ha extendido durante 20 años, con un impulso decisivo en los últimos tres. “Ha sido un trabajo que se ha desarrollado a lo largo de dos décadas, ha sido una cosa casi interminable, y los últimos tres años ha sido a saco”, confiesa Gragera. Los autores han revisado un centenar de títulos bibliográficos y cientos de referencias de archivos públicos y privados, hemerotecas, diarios de operaciones y más de 30.000 recortes de prensa de la época. La obra reúne numerosas fotografías y documentos inéditos procedentes de colecciones particulares. Según Gragera, el objetivo era contrastar las fuentes originales para corregir datos que se habían perpetuado sin verificación. “Se ha abusado del ‘copia y pega’. Alguien se equivocó y, por no molestarse, determinados investigadores han copiado datos erróneos, y eso se ha dado por válido”, explica el autor sobre la cifra anterior, que califica como un número “demasiado redondo”. Hasta ahora, la cifra oficial de fallecidos se había fijado en 4.954 muertos, un dato establecido hace más de tres décadas. Sin embargo, los autores de este nuevo libro no solo superan los 6.100 caídos, sino que lo hacen aportando un extenso listado general que ocupa casi la mitad de la publicación, unas 270 páginas. Para cada caído, la obra detalla, en la medida de lo posible, su fecha y lugar de nacimiento, la expedición en la que partió, la causa de la muerte y, de forma crucial, el cementerio, fila y fosa donde fue enterrado. Este nivel de detalle se extiende a cementerios en Alemania, Polonia, Letonia, Lituania o Rusia. Además, se documenta el trabajo de asociaciones que continúan exhumando cuerpos para darles un entierro digno en el cementerio de Pankova. La División Española de Voluntarios, conocida como División Azul por las camisas de los falangistas, se formó en el verano de 1941 después de que la Alemania nazi invadiera la Unión Soviética en la Operación Barbarroja. Miles de hombres se alistaron en los “banderines de enganche” con el objetivo de “ir a combatir, no a Rusia, sino al comunismo soviético”. Se calcula que un total de 45.000 soldados españoles sirvieron en sus filas hasta su repliegue a finales de 1943. El libro también aborda el destino de los miembros de la Legión Azul y la Escuadrilla Azul, unidades que permanecieron en el frente tras la retirada oficial, así como el de los prisioneros fallecidos en el gulag soviético y los compatriotas enterrados sin identificar. Incluso se registra un caso extraordinario: un divisionario fallecido en 1993 a consecuencia de las secuelas y reconocido como “el último caído de la División Azul”. Este trabajo se suma a 'Rumbo a Rusia', la anterior obra de los mismos autores, donde analizaban la participación de los cerca de 3.000 soldados extremeños que se alistaron en la división. Ambos libros reflejan una profunda labor de investigación para iluminar uno de los capítulos más controvertidos de la historia reciente de España.
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