La Jornada
Ana es hondureña. Tenía 15 años cuando empezó a vender hamburguesas. Ahí llegaron unos hombres que le dieron “otra opción para ganar más dinero. Sólo tenía que llevar una bolsita (con drogas) para entregarla en otro lugar”. Días después la buscaron en su casa, y de la invitación pasaron a la amenaza, con armas de por medio, de lastimarla a ella, a su mamá y a su hermana menor. Entonces vino la decisión de migrar.
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