ABC
Un coche moderno promedio está compuesto por entre 70.000 y 90.000 piezas individuales, incluyendo componentes pequeños como tornillos, tuercas y arandelas. Y seguro que usted también se ha dado cuenta de unos pequeños puntos negros que bordean el parabrisas sin que se haya percatado de su utilidad. Y es que a simple vista pueden parecer que solo hacen una función decorativa, pero la realidad es que cumplen una función esencial en la seguridad y durabilidad de la luna del coche. Esta franja recibe el nombre de 'frit band' o frita traducita al castellano, y está formada por pintura cerámica. Su misión principal es ocultar y proteger el adhesivo aislante de uretano que fija el cristal a la carrocería. Gracias a este sistema, el parabrisas permanece bien sellado incluso cuando el vehículo se enfrenta a cambios bruscos de temperatura, lluvia intensa o fuertes ráfagas de viento. La importancia de este elemento es mayor de lo que parece, según indica la web del Real Automóvil Club de España (RACE). Si no existieran estos puntos negros, el pegamento que sujeta la luna podría deteriorarse con el paso del tiempo por la acción del sol y la humedad, aumentando el riesgo de que el cristal se despegue o pierda eficacia en su sellado. Además, este elemento ayuda a distribuir mejor la temperatura durante el proceso de fabricación, lo que reduce la posibilidad de deformaciones ópticas en el vidrio. Los puntos negros crean una transición visual progresiva entre la banda oscura del borde y el centro transparente del parabrisas. Su diseño en forma de degradado, con círculos más grandes en el borde y más pequeños hacia el interior, permite disimular el adhesivo y dar una apariencia más uniforme al conjunto. Este recurso no se utiliza únicamente en los coches. También puede encontrarse en autobuses, trenes y vagones de metro, donde cumple exactamente la misma función de protección y acabado visual. «La frita no se empezó a utilizar en los coches hasta mediados del siglo XX, es decir, hacia 1950. Antes de esa década, los fabricantes de automóviles utilizaban unas juntas para sellar los parabrisas y los recubrían con unas molduras cromadas que los remataban. Sin embargo, más tarde las marcas cambiaron su forma de construir sus coches. En ese momento, se empezaron a usar los adhesivos en los parabrisas; fue en ese momento cuando llegaron los famosos puntos negros del parabrisas para proteger el pegamento», indica la web del RACE.
Go to News Site