Cope Zaragoza
La entrada de una casa es su carta de presentación, el primer espacio que nos da la bienvenida y que habla de quienes viven en ella. Lograr que este, a menudo olvidado, rincón se sienta más acogedor y funcional es posible siguiendo las claves de expertos como la diseñadora de interiores Gigi Zulueta (@gigi_zulueta), quien afirma que el arte es un elemento transformador. "El arte cambia por completo la entrada de tu casa. Una galería de cuadros o una pieza con carácter, marca el tono desde el primer paso", ha explicado la interiorista. Para Gigi, el primer paso es apostar por una pieza artística con carácter o una composición de cuadros que defina el estilo del hogar. Junto al arte, recomienda añadir una consola práctica para dejar objetos al llegar, pero prestando especial atención a los detalles que la visten: "Una lámpara, unos libros de moda, un jarrón con flores y una vela, ese conjunto hace que la entrada se sienta muy cuidada". Cuando el espacio es reducido, la diseñadora aconseja pensar en un rincón funcional. Un asiento cómodo junto a un perchero de diseño puede ser suficiente para crear un ambiente que se perciba "pensado y acogedor". Otro de sus trucos es la mezcla de texturas, como madera, metal y espejos. "Esa mezcla aporta profundidad y carácter, aunque el espacio sea pequeño", señala. Los espejos son un recurso clave, ya que ayudan a que un espacio se vea más ancho si se colocan en una de las paredes largas o a crear sensación de continuidad si se ubican en una pared corta. Una buena iluminación lo cambia todo. Gigi Zulueta recomienda usar lámparas cálidas, tiras LED o velas para crear un ambiente acogedor. Esta idea es compartida por otras expertas como la interiorista Adannis Pérez, quien asegura que "la iluminación es el 40% de la decoración". En este sentido, la arquitecta Laura Gärna va un paso más allá y destaca la importancia de la iluminación circadiana, que se adapta a la luz solar a lo largo del día. Según Gärna, usar una luz incorrecta, como "focos de techo o halógenos todo el día", puede provocar "picor, mareo o no dejar que nos centremos en lo que estamos haciendo", e incluso generar problemas de visión o dolor de cabeza. Al igual que la luz, los colores influyen directamente en el estado de ánimo. La interiorista Raquel Chamorro recomienda "pintar todo del mismo color" para agrandar la vivienda visualmente, pero desaconseja el blanco puro por ser "muy difícil de levantar". En su lugar, propone alternativas como "un blanco roto, un visón muy clarito o un gris clarito". Una de sus claves es pintar el techo del mismo color que las paredes para que el espacio parezca "mucho más grande". Por su parte, la arquitecta Andrea Baldoni advierte sobre el uso de ciertos tonos, desaconsejando por completo el rojo en los dormitorios porque "pone el cerebro en alerta", y recomendando celestes o verdes, que conectan "con lo natural y reduce el estrés". En cuanto al mobiliario para espacios pequeños, la regla de Raquel Chamorro es clara: "los muebles no deben ser grandes, nunca jamás". Aconseja que sean "pequeños, los justos y necesarios" para no abarrotar las habitaciones. Para quienes tienen pasillos largos y estrechos, la interiorista Adannis Pérez sugiere un truco de efecto óptico: "parecerá más corto si pintas la pared del fondo de otro tono o se decora con papel pintado". Finalmente, tanto Chamorro como Pérez rompen una lanza a favor de las piezas heredadas. "Es el mejor mueble que tiene la casa", asegura Chamorro, ya que aporta sentimiento y eclecticismo. Integrar un mueble antiguo restaurado puede convertirlo en la pieza principal del salón o la entrada, aportando una capa de historia y personalidad que transforma por completo el hogar.
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