Diario de Noticias
La autopista que une Pamplona con Bilbao parece tener, desde hace décadas, un carril de sentido único en lo que al fútbol formativo se refiere. La relación entre Lezama y Tajonar no es solo una cuestión de vecindad geográfica, sino el escenario de una batalla por el control del talento joven en el que uno no para de atacar al otro. Para el Athletic Club, Navarra representa un pulmón indispensable para sostener su singular filosofía; para Osasuna, cada salida hacia Ibaigane se vive como una pequeña derrota institucional que ha obligado al club rojillo a blindarse de forma casi militar y a pelear por cada canterano que viene a ser agasajado por los rojiblancos. Y son muchos. En este 2026, la herida sigue abierta, alimentada por una política de captación que ha descendido hasta categorías donde los futbolistas apenas han dejado atrás la infancia.
Go to News Site