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Los vecinos del Sevilla F.C. alzan la voz ante la ampliación del Pizjuán y la pérdida de 10.000 m² de zonas verdes | Collector
Los vecinos del Sevilla F.C. alzan la voz ante la ampliación del Pizjuán y la pérdida de 10.000 m² de zonas verdes
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Los vecinos del Sevilla F.C. alzan la voz ante la ampliación del Pizjuán y la pérdida de 10.000 m² de zonas verdes

La modernización y ampliación del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán ha encontrado un importante obstáculo en el corazón de su propio barrio. Las asociaciones vecinales de Gran Plaza, Nervión Este y Ciudad Jardín, junto a la plataforma Barrios Hartos, han alzado la voz de forma conjunta para mostrar su más rotundo rechazo al proyecto actual. El principal punto de fricción es la pérdida de 10.000 metros cuadrados de zonas verdes, un suelo público que, según denuncian, pasaría a tener un uso privado. Los residentes argumentan que la propuesta, lejos de ser una simple mejora de infraestructuras, supone una amenaza directa a su calidad de vida y un paso más hacia la saturación de un entorno ya muy tensionado. Uno de los aspectos más criticados del proyecto es la creación de una gran plaza peatonal y sombreada. Aunque sobre el papel suena como una mejora para el barrio, los vecinos temen que sea una "privatización encubierta". Miguel Hernández, presidente de la Asociación de Vecinos de Nervión Este, advierte que podría convertirse en "un espacio comercial al aire libre, en el cual para poder movernos por allí vamos a tener que consumir o vamos a tener que sentarnos a la terraza de algún bar". Esta visión choca frontalmente con las necesidades de los residentes, que reclaman un espacio genuinamente público. "Los vecinos necesitamos un lugar donde pasear y descansar sin la obligación de consumir; un derecho que el proyecto de ejecución actual no blinda en absoluto", señalan las asociaciones en un comunicado. La preocupación se agrava al considerar que la zona ya sufre una fuerte saturación de oferta de ocio y comercio, con el centro comercial Nervión Plaza y El Corte Inglés a pocos metros. Los colectivos vecinales lo tienen claro: "No queremos un centro comercial al aire libre; queremos barrio". El suelo en cuestión está calificado como SIPS (Servicio de Interés Público y Social), lo que, a juicio de los vecinos, hace todavía más alarmante que su control pueda terminar en manos privadas, priorizando el negocio sobre la convivencia y el descanso. El plan consiste en reubicar esos 10.000 metros cuadrados en la ciudad deportiva del Sevilla FC, situada en la carretera de Utrera, a varios kilómetros de distancia. "Como comprenderás, a los vecinos de Nervión que nos lleven una zona verde allí, casi a Montequinto, pues no nos sirve. Para nosotros es inaceptable", lamenta Hernández. Esta medida ignora por completo, según denuncian, el principio de proximidad urbanística, que exige que el beneficio ambiental de una compensación revierta directamente en quienes sufren el impacto de la obra. Las asociaciones tiran de ironía para ilustrar lo absurdo de la propuesta: "De poco le sirve a un abuelo de Eduardo Dato que el aire sea más puro en Montequinto mientras su calle se convierte en una isla de calor". A pesar de la firmeza de su protesta, los vecinos insisten en que su postura no es un ataque al club. "Nosotros entendemos que el Sevilla es un activo importante y una seña de identidad en nuestro barrio", afirma Miguel Hernández. De hecho, la preocupación ha calado incluso entre los sevillistas más fieles, que se debaten entre el amor a sus colores y la defensa de su hogar. "Yo soy aficionado y abonado del Sevilla de toda la vida, pero una cosa es el fútbol y otra que me destrocen el barrio", confiesa un socio residente en la zona. "Siento los colores como el que más, pero mis calles están por encima de una operación comercial". La demanda es clara y se dirige principalmente al Ayuntamiento de Sevilla, como responsable actual del suelo público. Le instan a "revisar ese acuerdo" con el club para que no se pierda el espacio verde. Águeda, presidenta de la Asociación de Vecinos de Gran Plaza, subraya que "invertir en megainfraestructuras no puede hacerse a costa de los espacios públicos", mientras que desde la asociación, La Esperanza de Ciudad Jardín exigen "garantías reales y por escrito" de que el suelo mantendrá su uso público y de libre acceso. Los vecinos no se presentan como expertos en urbanismo, pero sí piden que, si la ampliación debe ocupar parte de la zona verde, "que no sea a costa de toda" y que se garantice un "equilibrio" para mantener un uso ciudadano adecuado. La petición final de las familias de Nervión es la suspensión del plan actual y la apertura de una mesa de diálogo. Esperan que tanto el Sevilla FC como el consistorio "reconsideren las necesidades" del barrio y se abran a una "conversación adecuada" para alcanzar un consenso. El objetivo, concluyen, es encontrar un modelo que integre armónicamente al club en su entorno sin que la rentabilidad económica se anteponga a la calidad de vida de las personas que viven y sienten Nervión cada día.

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