Cope Zaragoza
El fútbol sevillano ha entrado en la recta final de la temporada con dos realidades completamente opuestas. A falta de siete jornadas para que termine LaLiga, la afición vive expectante el desenlace para sus equipos: mientras el Real Betis pelea por un puesto en la Champions League, el Sevilla FC lucha por no caer en la zona de descenso en medio de una profunda crisis institucional. El equipo verdiblanco se encuentra atascado en LaLiga, donde acumula siete partidos sin conocer la victoria, lo que ha complicado su objetivo de alcanzar la máxima competición europea. Pese a ello, la afición se prepara para una cita clave este jueves en La Cartuja, donde se espera un récord de asistencia para un partido que puede ser histórico. Desde el club, el CEO Ramón Alarcón asegura que hay plantilla suficiente, con el regreso de Isco como un factor clave. La consigna es clara: el equipo debe mejorar su efectividad en ambas áreas y abandonar los inicios de partido lentos. La mentalidad debe ser la de "salir con ese cuchillo en la boca a comerse al contrario", especialmente en casa y ante un rival teóricamente inferior. En la otra orilla de la ciudad, la situación es crítica. La gestión de los dirigentes, con el presidente y José Castro en el punto de mira, ha sido calificada de "desvergüenza". La amenaza de un "pacto maldito" sobre la propiedad del club mantiene en vilo a la entidad mientras el equipo se hunde en la clasificación. El equipo ha entrado en "la zona de la locura", coqueteando con los tres últimos puestos en una batalla en la que varios equipos se estorban mutuamente. Para muchos aficionados, "es una película de miedo lo que el sevillismo está viviendo", una situación a la que la entidad no está acostumbrada. El nuevo técnico, Luis García, aprovecha el parón para trabajar y desengrasar al equipo, centrándose en corregir los graves fallos detectados: la falta de gol arriba y la fragilidad defensiva. El objetivo es empezar a ganar partidos y esperar los resultados de los rivales directos para salir de la zona de peligro. Pese a todo, la afición volverá a estar con su equipo en la grada, aunque crece el clamor para forzar la salida de la actual directiva. El final de temporada promete ser de alta tensión en Sevilla, con el futuro de ambos clubes en el aire.
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