COPE
El FC Barcelona ha quedado eliminado de la Champions League en cuartos de final a pesar de ganar el partido de vuelta por 1-2 contra el Atlético de Madrid. La frustración por la caída en la eliminatoria ha tenido su epicentro en las declaraciones de Raphinha, quien ha cargado duramente contra el colegiado del encuentro. Para el futbolista, la actuación arbitral fue determinante. "Para mí fue un partido robado", ha sentenciado con rotundidad. El jugador se ha mostrado muy crítico y ha añadido que "el arbitraje ha sido muy malo". También ha expresado su incomprensión por el criterio del árbitro a la hora de sancionar a los equipos. Ha lamentado la cantidad de faltas cometidas por el rival y la única tarjeta amarilla mostrada: "He querido entender, pero no lo he entendido". A pesar de la eliminación, el partido comenzó de cara para los de Hansi Flick. Apenas en el minuto 4, Lamine Yamal aprovechó un error de Lenglet para marcar el primer gol y poco después, en el minuto 23, Ferran Torres empataba la eliminatoria. Sin embargo, el Atlético reaccionó y Lookman recortó distancias a la media hora de juego. El encuentro fue de ida y vuelta, con ocasiones para ambos equipos. Musso, portero del Atlético, se convirtió en una figura clave con paradas providenciales ante Dani Olmo y el propio Ferran. Por su parte, el conjunto rojiblanco también generó peligro constante, especialmente a través de un activo Lookman durante todo el choque. La situación se complicó para el Barcelona en el minuto 79, cuando Eric García vio la tarjeta roja directa tras una revisión del árbitro por un empujón a Sorloth al borde del área. El central azulgrana abandonó el campo mostrando una enorme frustración, llegando a romperse la camiseta. Con un jugador menos, el Barça buscó el gol de la clasificación a la desesperada en los minutos finales. El tramo final del encuentro fue un asedio sobre el área del Atlético, que defendió con orden para asegurar su pase a las semifinales de la Champions League.
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