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Las empresas de tecnología sanitaria ya están alerta ante las consecuencias que la guerra en Irán puede provocar en sus negocios. La industria se está enfrentando actualmente a un incremento de costes sin precedentes derivado del aumento de precio del petróleo y del gas, denuncia la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, que advierte de que la cadena de suministro se está tensionando «de manera notable». La imposibilidad del tránsito de materias primas por el estrecho de Ormuz, avisa, puede poner en riesgo la capacidad del sector para seguir fabricando productos sanitarios necesarios en centros sanitarios. Preocupa especialmente la disponibilidad de algunos productos imprescindibles para la atención sanitaria, como son las jeringuillas, las cánulas, las bolsas de orina o los guantes . «De momento no se han producido incidencias concretas de suministro porque ahora mismo las empresas se están valiendo del stock que tienen, pero nuestra industria está preocupada por el impacto que podría tener esta falta de acceso a materias primas si se prolonga el conflicto bélico en los próximos meses», explica Pablo Crespo, secretario general de Fenin. Los más afectados, continúa Crespo, serían sobre todo productos de uso único, producidos principalmente con derivados del petróleo «y que son de gran consumo en centros hospitalarios». Pero las empresas de tecnología sanitaria avisan también del alto impacto del aumento de costes energéticos en la fabricación, logística y distribución de los productos sanitarios. Este incremento tiene un impacto directo en la fabricación del oxígeno medicinal o los productos de celulosa. «En términos de producción un caso paradigmático es el del oxígeno medicinal, en el que el coste energético supone en torno al 70-80% del coste de fabricación. Este ejemplo pone de relieve el nivel de afectación que representa para nuestra industria el incremento del precio del petróleo», afirma el secretario general de Fenin. Por todo ello, Fenin insiste en la necesidad de un diálogo con los proveedores, así como la adopción de medidas que garanticen la viabilidad de los contratos públicos actualmente vigentes y eviten situaciones de desabastecimiento. «Necesitamos apoyo por parte de las distintas administraciones con la finalidad de garantizar el acceso a materias primas esenciales», incide Crespo. Además, el sector pide también que «en un contexto cada vez más compeljo e inestable» se recupere la posibilidad de indexación de los contratos públicos al IPC para facilitar un entorno más proclive a la competitivdad, fomentar la concurrencia de las compañías en las licitaciones públicas y garantizar el equilibrio económico-financiero durante toda la vigencia de los contratos, «asegurando así el acceso de profesionales y pacientes a tecnologías sanitarias de calidad». Crespo propone que el incremento de costes que se está produciendo pueda ser asumido entre el sistema y las empresas para garantizar la viabilidad de las compañías, así como su competitividad «para poder acceder a las materias primas necesarias para fabricar productos que permiten cuidar diagnosticar y tratar a los pacientes». En este sentido, recuerda que la tecnología sanitaria son bienes esenciales sin los que la actividad sanitaria no sería posible.
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