ABC
El cuento de nunca acabar. Suma y sigue. El Gobierno logró que el presidente de Indra, Ángel Escribano, dimitiera tras meses de presión en cada reunión del consejo de la compañía, pero aún no se conforma con el movimiento. Ahora, según ha podido saber ABC, pide más. Y si los Escribano quisieran seguir adelante con la fusión de su empresa familiar con la compañía de defensa y tecnología, el mayor de los hermanos tendrá que renunciar a una de las dos sillas que les corresponden en el máximo órgano de gobierno por el 14,3% de la participación que posee Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). De momento, Javier Escribano sigue como consejero dominical. Las fuentes consultadas por este periódico aseguran que el compromiso con Moncloa del propio Ángel Escribano cuando aún era presidente de no superar en ningún caso el 28% que el Estado tiene en Indra -a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)-, una vez consumada la potencial operación de integración, de no superar en ningún caso el 28% que el Estado tiene en Indra, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) -lo que le sitúa como el principal accionista de la empresa- no es suficiente. En el Gobierno quieren hechos consumados, y exigirán a la SEPI en las negociaciones para reactivar la fusión «la reducción de la participación de EM&E para que los Escribano no tengan dos miembros en el consejo». «Lo justo -añaden- es que tengan un representante como el resto de accionistas de Indra a excepción del propio organismo público». Como ya adelantó este periódico, tras la llegada del nuevo presidente de Indra, Ángel Simón , en la madrugada del 1 al 2 de abril, la compañía retomará bajo el mandato de la SEPI las negociaciones con Escribano para ejecutar a medio plazo la operación de compra de EM&E -«porque tiene todo el sentido industrial», añadieron entonces las fuentes- una vez que, aseguran desde el entorno al organismo público, «se ha solucionado con la dimisión de Ángel Escribano el conflicto de interés » que, temían en el Gobierno, acarrearía un aluvión de citaciones judiciales por demandas además de la pérdida del control de la nueva compañía «precisamente porque a pesar del compromiso del expresidente de Indra es complicado que la familia no supere el 28% del Estado». No obstante, ahora es el turno de Simón que, a pesar de no tener como su antecesor poderes ejecutivos -sí los mantiene el aún consejero delegado, José Vicente de los Mozos-, los podrá tener más adelante porque, según las fuentes, presidirá la comisión delegada ejecutiva , que es el principal centro de poder de Indra y que presidía Ángel Escribano, en la que por cierto -añaden- «también se prevé que pueda sentarse Javier Escribano». En la web de Indra aún no aparece Simón con tal cargo en dicha comisión, cuyo vicepresidente es De los Mozos, acompañado hasta ahora por cinco vocales: Belén Amatriain (consejera independiente), Jokin Aperribay (consejero dominical, por ser dueño de Sapa Placencia, que tiene el 7,9% de Indra), Antonio Cuevas (dominical por parte de la SEPI), Pablo Jiménez de Parga (dominical a propuesta de Amber) y Bernardo Villazán (independiente). En cualquier caso, tanto para Moncloa, como para Indra, como para los Escribano, e incluso para expertos del sector, la operación de fusión Indra-EM&E sigue teniendo «todo el sentido industrial» . La compañía necesita seguir creciendo «para convertirse en al ansiado campeón nacional de defensa soñado por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que como tal haga de compañía tractor del resto del sector en pleno rearme europeo. La propia comisión 'ad hoc' creada para el análisis de la operación en julio de 2025 había determinado en un informe que era un movimiento «coherente» con los planes de la empresa. De hecho, el consejo aprobó por unanimidad en diciembre pasado dicho informe. Ahora bien, ya con el estreno del presente ejercicio, el Gobierno empezó a plantear de forma oficial sus dudas sobre la operación y, a mitad de marzo, pidió abiertamente en un comunicado remitido por la SEPI a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que se resolviese el problema del conflicto de interés antes de seguir adelante. Algunas fuentes puntualizan que para los hermanos Escribano, su disposición a sentarse a negociar la potencial operación entre su empresa e Indra quedó patente una vez que, tras una intensa negociación en el seno de la comisión de nombramientos, retribuciones y gobierno corporativo que se alargó durante seis horas para aprobar la propuesta por parte de la SEPI de Ángel Simón como nuevo presidente -tras la dimisión de Ángel Escribano- hubo un voto a favor clave: el del propio Javier Escribano. Un gesto que se hizo como un primer acercamiento para apaciguar las aguas con el Gobierno.
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