La Opinión de Murcia
Recuerdo cuando conocí a José Luis Pardos. Un hombre culto, atractivo; un diplomático de carrera nacido en el barrio del Carmen, de Murcia, que pasado el tiempo de su labor diplomática —entre otros lugares fue embajador de España en Australia, Canadá y Dinamarca— eligió Cieza, en pleno Valle de Ricote, como el sitio ideal para dejar su legado de hombre adelantado a su tiempo. Tan adelantado a su tiempo que como embajador, en Canadá, creó la primera web de una embajada e implantó el primer correo electrónico en la sede de la cancillería en Australia, donde fue nuestro representante de 1987 a 1992.
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