Cope Zaragoza
Manuel Viera Julio Norte es un novillero a la sazón que torea muy bien. Sobre todo hizo gala en todo momento de un toreo sólido y de una sensibilidad peculiar en la tarde de su presentación. Fue una lidia henchida de raza y valor. De ganas de triunfo. Con una valiosa versión del natural hilvanada con muy buenos pases de pecho. Tal vez un poquito hacia fuera, pero largos y hondos. Un toreo cuya gran virtud es aparecer espontaneo y sencillo, siendo en realidad mucho más complejo de lo que aparentaba. Se lo hizo a un gran novillo de Talavante lidiado en tercer lugar. Manejó despacio el capote y midió al utrero en el tercio de varas. De hinojos lo tereó con la diestra en unos inicios de faena vibrantes y poderosos, para llegar de inmediato al público con muletazos profundos y ligados con la mano derecha. Después, de forma rotunda, fue trazando el toreo al natural, acompasado y de manera sutil e inteligente aunque con una pizca de holgura en el ajuste. Faena valiosa por su enorme valor y ansias de triunfo. Acabó con muletazos diestros, los mejores, para finalizar de estocada. La oreja fue justo premio. También le cortó la oreja al mansito sexto que tuvo, después, muy buenas embestidas en la muleta del diestro salmantino. Julio lo templó con la derecha y mostró su valor. Estuvo profundo con la izquierda trazando naturales de mano baja, y aunque toreó despacio resultaron algunos demasiados lineales, otros de mano baja fueron más emotivos. Estocada precedida de pinchazo y oreja. Tomás Bastos es un torero que recrea con ejemplar sensibilidad su tauromaquia sin caer en ningún momento en la vulgaridad. Un toreo que, además, transmite una gran veracidad. Un toreo serio de indudable belleza y comunicatividad. Un toreo de talento e inspiración. Sin embargo, me decepcionó con el notable quinto, un novillo con un excelente pitón izquierdo que mereció mucho más que ese toreo largo y profundo, pero muy desplazado hacia fuera. Toreó despacio con la derecha logrando series muy logradas, pero abusando del toreo en línea. Cambios de manos, toreo en redondo y una estocada que le valió una oreja. Tuvo calidad en la embestidas el noble segundo. Tres verónicas y la media trazada a pies juntos alcanzaron un cierto interés. Aun así resultaron imprescindibles en la faena una series de ligadas de muletazos diestros muy logradas. Muletazos templados hilvanados con cambios de manos con gusto. Bajó la calidad en la siguiente serie algo holgada y también al natural. La faena tuvo atisbos de interés aunque el resultado quedase por debajo de las intenciones. Falló con las espadas y dio una vuelta al ruedo. Emiliano Osornio, se presentaba en Sevilla y ninguno de su novillos brindó a los sevillanos. Raro el mexicano. El torero de Toluca embroca la embestida con el capote de forma brillante, se coloca muy bien para torear, quiere hacer el toreo puro, pero no llega con su tauromaquia a los tendido. El primero fue un novillo muy noble pero con escaso fondo. Tal vez por esto, el mexicano, tras un buen ramillete de verónicas trazadas muy despacio y rematadas con una gran media, casi nada dijo después. Solo fueron detalles del toreo que atisba, pero de ninguna manera calaron en la gente. Igual con el toreo de izquierda, bien colocado, trazó el natural con una frialdad pasmosa. Muy clásico, sí, pero con escaso sentimiento. Dos veces pinchó antes de la estocada y fue silenciado. Muy bueno fue el cuarto, como casi toda la novillada de Alejandro Talavante. Osornio volvió a torear muy bien con el capote. Pero con la derecha, aunque hizo cosas buenas, su toreo no llega a los tendidos. Parecido caso con el toreo al natural. Detalles de en unos trazos ejecutados muy despacio, que quedaron en eso, en detalles. Tras pinchazo escuchó algunas palamas.
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