COPE
Este miércoles ha entrado en vigor el Real Decreto que regula los comedores escolares en toda España. La normativa, que afecta al millón y medio de menús que se sirven a diario en todo el país, busca fomentar una alimentación saludable y sostenible para combatir las preocupantes cifras de obesidad infantil y garantizar el acceso a una dieta de calidad para todos los alumnos. El decreto establece un cambio significativo en la composición de los menús. Se priorizan las hortalizas y legumbres (1-2 veces por semana) y se limita la pasta o el arroz a una vez semanal. En los segundos platos, se aumenta la frecuencia de pescado (1-3 veces) y huevos (1-2 veces), mientras que la carne se reduce a un máximo de tres veces por semana, con restricciones específicas para la carne roja y procesada. Como postre principal se establece la fruta fresca (4-5 veces por semana), junto a lácteos sin azúcar añadido. Los alimentos fritos se limitan a una vez por semana y los precocinados, como pizzas, a una vez al mes. El pan deberá ser integral al menos dos veces por semana y la única bebida permitida será el agua. Sin embargo, en Asturias la adaptación a la nueva normativa ha sido sencilla. Según ha explicado Mariela de Ávila, presidenta del comité de empresa de la Consejería de Educación del Principado, en declaraciones a COPE Asturias, los centros educativos de la región ya aplicaban la dieta NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad). "Ya se estaba aplicando esta estrategia saludable, donde se quitaron todos los fritos y los alimentos precocinados", ha señalado. De Ávila asegura que la adaptación de los niños a estos menús es muy positiva. Aunque reconoce que siempre hay reticencias iniciales, la experiencia en los comedores demuestra lo contrario. "Cuando comen todos juntos en el comedor, toman sin problema lechuga, tomate y pescado a la plancha", y añade que en el colegio comen alimentos que "a lo mejor en casa no lo comen". La presidenta del comité de empresa de Educación no cree que el cambio suponga un aumento de precio para las familias, ya que las prácticas saludables ya estaban implementadas. La principal novedad para Asturias, indica, es la obligación de ofrecer alternativas de menú "razonables por motivos de religión o de ética" para garantizar la inclusión. Finalmente, de Ávila ha defendido el valor de los centros que cuentan con cocina propia frente a los que dependen de un catering, considerándolo un "privilegio". La calidad, asegura, es superior: "He buscado un centro donde tenga cocinas propias", confiesa al hablar de la escolarización de su nieto, reconociendo que, aunque se es "más exigente" con los caterings, el modelo de cocina in situ es una garantía de calidad.
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