Cope Zaragoza
La escritora Fefa Blanco Arriazu ha presentado su libro “Testigo de este Barrio”, una obra que nace tras 13 años de investigación y recopilación. Para la autora, tener el libro en sus manos supone [“una ilusión inmensa”], un proyecto que finalmente puede compartir. La obra parte de la premisa de que “si no hay recuerdos, no habrá memoria, y sin ellos no tendremos historia real”. El germen del libro surgió durante los preparativos del 50 aniversario de la asociación de mujeres a la que pertenecía. Lo que comenzó como una recopilación para una exposición se convirtió en una pasión. “Empiezo a darme cuenta que no solo pasa lo del barrio en Tudela, ignorante de mí, yo pensaba que era solo Tudela, sino que pasa en toda España”, ha explicado Blanco, quien hace tres o cuatro años decidió que toda esa información “tenía que escribirla”. Fefa Blanco, que no se considera del barrio sino que pertenece al barrio, describe la relación con este como una atracción magnética. “A mí el barrio me atrapa”, ha confesado. Lo que más le atrajo fue la solidaridad, la sencillez y la nobleza de sus gentes. “He encontrado gentes muy sencillas, muy nobles. Gente con muchas ganas de trabajar. Sin tapujos ni dobleces, y eso me gusta”, ha afirmado. Con su libro, la autora no pretende sentar cátedra, sino todo lo contrario. Su objetivo es despertar la curiosidad y animar a las nuevas generaciones a seguir investigando. Deja la puerta abierta para que los jóvenes continúen la labor de preservar la historia. [“Lo he dicho y lo sigo manteniendo, solo pretendo con este libro contagiar”], ha sentenciado Blanco. Uno de los hechos que más ha llamado la atención de la escritora es el episodio en el que un grupo de 15 personas del barrio puso dinero de su propio bolsillo para comprar el terreno necesario para edificar. “Algunos se tuvieron que empeñar, muchos hombres que no durmieron muchas noches”, ha relatado. En este proceso fue clave la figura del Padre Lasa, sin el cual, según Blanco, no habrían existido las casas baratas del Barrio de Lourdes. “Se puede hacer lo mismo, pero no hay Padre Lasa. Ni se le espera”, ha lamentado. Aquellas viviendas eran modestas, de “cemento, ladrillo y teja”, sin lujos, pero permitieron a muchas familias de toda España arraigarse en Tudela. Blanco ha destacado el rol fundamental de las mujeres, especialmente el de la Asociación de Mujeres, a la que define como su “ojo derecho”. “He aprendido tanto de ellas, la persona que yo soy ahora es gracias a ellas. A todas las mujeres que han estado conmigo acompañando”, ha reconocido emocionada tras 35 años formando parte de la misma. La fortaleza del barrio reside también en sus colectivos, que tienen “mucha fuerza” y logran aglutinar a diferentes sensibilidades, incluyendo la política, la iglesia y los ciudadanos. La autora les traslada un mensaje constante de ánimo y reconocimiento por su labor. “Yo les digo constantemente lo mismo, sois muy necesarios, valéis mucho y podéis mucho”, ha comentado. Hoy, el barrio es un ejemplo de multiculturalidad, con residentes de hasta 84 nacionalidades que lo han revitalizado y evitado que se convierta en “un espacio muerto”. De cara al futuro, Blanco subraya la necesidad de seguir trabajando en la integración y reivindica infraestructuras pendientes como una biblioteca, pedida desde hace 40 años, y un parking, para el que propone el solar de la antigua central de la luz. El dinamismo del barrio se refleja en la preparación del 75 aniversario de su nacimiento, que se celebrará el 30 de mayo. Fefa Blanco participa en la organización y destaca la implicación de “muchos jóvenes fantásticos, que trabajan y saben hacerlo increíblemente bien”, asegurando un futuro vivo y multicultural para el Barrio de Lourdes.
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