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El refugio de Sara Carbonero en su pueblo de Toledo: una casa de estilo manchego con vistas a la vega | Collector
El refugio de Sara Carbonero en su pueblo de Toledo: una casa de estilo manchego con vistas a la vega
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El refugio de Sara Carbonero en su pueblo de Toledo: una casa de estilo manchego con vistas a la vega

Sara Carbonero está viviendo una de las experiencias más duras de la vida de un hijo: perder a un padre. La madre de la periodista, Goyi Arévalo, murió este domingo tras convivir con una larga enfermedad. Ese mismo día se vio a la familia dándole el último adiós en un tanatorio local. Sara, su hermana Irene y el exmarido de Goyi, Carlos Carbonero se mostraron visiblemente afectados por la pérdida. La familia, centrada en su despedida, no dio más detalles a la prensa, más allá de que ocurrió en su pueblo de Toledo . La reconocida reportera y presentadora de televisión nació el 3 de febrero de 1984 en Corral de Almaguer, un pueblo de más de 5.200 habitantes en el corazón de Castilla-La Mancha. Se crió en este rincón junto a sus padres y su hermana Irene, rodeada de naturaleza y siguiendo un estilo de vida sosegado. Con la ilusión de la juventud dejó este estilo de vida atrás para mudarse a Madrid a estudiar Periodismo, aunque de vez en cuando vuelve a Toledo a reconectar con sus raíces. Durante estas escapadas les enseña a sus hijos, Martín y Lucas -fruto de su terminada relación con Iker Casillas-, la riqueza de la vida rural. Dan paseos por el pueblo y disfrutan del reposo de su refugio: su casa. La casa de Sara Carbonero en Corral de Almaguer es una propiedad inmobiliaria de 400 metros cuadrados con finca, como se asegura en la prensa. Hace unos años fue sometida a una reforma integral para adaptar su estructura tradicional a las necesidades contemporáneas. El exterior de la casa sigue la estética manchega que caracteriza a las construcciones de la meseta: fachadas de piedra, cal y madera vista, que se elevan en dos pisos de altura y se coronan con tejados a cuatro aguas. Los materiales nobles conectan a sus habitantes con la naturaleza incluso en el interior del hogar. El salón, la cocina, los pasillos... están diseñados en una paleta de tonos arena y crudos. Sara se aseguró de que su refugio de la gran ciudad le transmitiera tanta calma como pertenencia, por lo que lo llenó de detalles con valor emocional, como fotos o elementos de su infancia, como el pasamanos de madera torneada de las escaleras. La casa está decorada con piezas que mezclan los rústico con lo moderno, como esculturas de hierro y sofás tapizados. Una chimenea lidera el salón, que llega hasta el jardín. Sara pasa tiempo en entre el césped y la terraza, leyendo y contemplando la naturaleza que rodea la casa. Los días de vacaciones que elige disfrutar en el pueblo los pasa entre la lectura, la naturaleza y la música, ya que la periodista es una gran amante de esta forma de expresión. Toca la guitarra y enseña a sus hijos el mismo instrumento. Del mismo modo, compare con ellos su amor por la equitación.

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