MUY Interesante
¿Podría una inteligencia artificial heredar las obsesiones, los miedos o los sesgos de su predecesora sin que medie una sola palabra entre ellas? La respuesta, que parece extraída de una novela de Philip K. Dick, acaba de ser validada por la ciencia más rigurosa: los algoritmos están aprendiendo a leer entre líneas en un lenguaje que ni siquiera sus creadores pueden descifrar.
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