Faro de Vigo
El pan sale del horno, el café cae en la taza y la ropa sigue colgada en el perchero, pero en el pequeño comercio de Pontevedra hace días que todo se mira con más cuidado. El conflicto bélico en Oriente Medio queda lejos en el mapa, pero sus efectos ya empiezan a colarse poco a poco en la caja diaria. El combustible más caro, los costes que vuelven a tensarse y el cliente que entra, pregunta, compara y muchas veces se lo piensa dos veces antes de gastar. En negocios de alimentación, moda o café de especialidad, la consigna vuelve a ser resistir sin espantar al comprador, como ya ocurrió en otras sacudidas económicas.
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