INFORMACION
Los humanos llevamos siglos observando cómo la evolución actúa en otras especies y, tal como planteó Darwin, la selección natural favorece ciertos rasgos frente a otros. Sin embargo, por alguna razón, durante décadas se asumió que en nuestra propia especie ese proceso se había ralentizado casi hasta detenerse. La Universidad de Harvard publica ahora un estudio que podría desmontar esta idea. Un análisis de más de 16.000 muestras genéticas de los últimos 10.000 años demuestra que, lejos de frenarse, la selección natural se ha intensificado desde la aparición de la agricultura hasta ahora. En ese periodo, afirman los expertos, se han detectado alrededor de 500 variantes genéticas que han aumentado o disminuido de forma consistente y que han dado lugar a rasgos como la piel clara en regiones con menos radiación solar o algunas adaptaciones para asimilar dietas con lactosa o gluten.
Go to News Site