ABC
No hizo falta mirar el cartel para entender lo que estaba pasando. Bastó con ver salir el primero. Con sentir cómo la plaza se iba metiendo poco a poco en la embestida. Con comprobar que aquello tenía pulso y venía de lejos. La corrida de Santiago Domecq no fue una más. Fue una corrida con carbón. De las que aprietan. De las que obligan. Un homenaje callado a Poti Bohórquez desde la raíz: desde el toro que pide firmeza y verdad. Cinco toros de seis embistieron. Cinco toros de seis fueron ovacionados en el arrastre. Pero lo importante fue el cómo: con fondo, con ritmo y con esa exigencia que no permite el alivio. Miguel Ángel Perera lo vio claro... Ver Más
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