Cope Zaragoza
La sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña ha acogido la tercera sesión del juicio por la Primitiva millonaria de 4,7 millones de euros de 2012. En ella han testificado, protegidas por un biombo, la viuda y la hija de José Luis Alonso, el hombre que la Fiscalía y la Policía consideran el legítimo propietario del boleto y que falleció en 2014. El lotero Manuel Reija y su hermano Miguel se enfrentan a penas de hasta seis años de prisión. La clave de la investigación ha llegado con el testimonio de la hija del fallecido, Raquel Alonso Oreiro. Ha explicado que su padre usaba siempre una combinación de números relacionados con su fecha de nacimiento, una combinación que coincidió con la apuesta manual que se hizo justo después de comprobar si el boleto estaba premiado en la administración del lotero procesado. “Enseguida me percaté de que, efectivamente, esa combinación tiene que ver con la fecha de nacimiento de él. Él nació el 3 de junio de 1945. Entonces, está el 3, el 6, el 19, el 45, y luego, lo que hacía él siempre era sumar esos números, que dará otro número que estará ahí también”, aseguró. Este perfil de jugador habitual ha sido corroborado por la viuda, Carmen Oreiro Rial, quien ha recordado en la sala que su marido “jugaba apuestas con frecuencia”. De hecho, ha revelado que antes de 2012 tuvo que acudir a rehabilitación por una adicción al juego. Su afición era tal que también realizaba apuestas en administraciones de Loterías durante los viajes que hacían por España. La familia se enteró de la posible fortuna a través de la Policía, y su reacción inicial fue de absoluta incredulidad. “Ni lo sospechábamos, me dieron una sorpresa”, ha declarado la viuda, quien ha admitido que en un primer momento pensó que la llamada de los agentes se trataba de “un timo”. Su hija, Raquel, también ha relatado que creyó que era una “estafa del Imserso”, sin imaginar que su padre podía ser el dueño del boleto. Un funcionario de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) que custodió el boleto ha testificado sobre la implicación de los acusados. Ha relatado que el entonces delegado de Loterías, Miguel Reija, le contó que “su hermano se había encontrado el resguardo y que su obligación era entregarlo a Loterías”. Según el funcionario, Miguel Reija, para quien la Fiscalía pide la misma pena de seis años, “estaba preocupado porque era su hermano el involucrado en el asunto”. Le transmitió “que estaba en juego el nombre de la familia” y por eso “tenía que entregarlo”. Por su parte, un agente de la Policía Nacional ha explicado que en el boleto se encontraron diez huellas, de las cuales “seis con valor identificativo”, pero ninguna pudo ser cotejada por la ausencia de una denuncia en aquel momento. “Si hubiese una denuncia, quizá, habríamos actuado de otra forma”, ha admitido el agente.
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