El Plural
Giorgia Meloni ha roto ya del todo con la posición de cómoda cercanía que su Gobierno mantuvo durante meses con Israel. La primera ministra italiana ha endurecido su discurso hasta un punto difícil de imaginar hace solo unos meses: ha condenado "la masacre de civiles palestinos", ha afirmado que Israel "ha cruzado el límite" con una reacción desproporcionada en Gaza y ha respaldado las sanciones propuestas por la Comisión Europea. No se ha quedado ahí. Roma ha decidido además suspender la renovación automática del acuerdo bilateral de cooperación en defensa con Israel, un memorando en vigor desde 2006 que abarcaba entrenamiento, adquisiciones y tránsito de material militar. Meloni ha ido desplazando su posición de manera visible. Su Ejecutivo, uno de los más próximos a Netanyahu dentro de la derecha europea, llevaba semanas elevando las críticas por la ofensiva israelí en Líbano y Gaza. La tensión se disparó después de que soldados israelíes dispararan tiros de advertencia cerca de militares italianos desplegados en Líbano bajo mandato de la ONU, un episodio que Roma protestó formalmente y que aceleró el enfriamiento bilateral. El paso dado ahora convierte ese malestar en una decisión política de primer rango. Meloni: « ACUSO a Israel de haber cruzado la línea roja, CONDENO la masacre de civiles palestinos, y anuncio que Italia apoyará las sanciones europeas contra Israel. » https://t.co/uciE3slv1t pic.twitter.com/LOUoiTrNv5 — Manu Pineda ? (@ManuPineda) April 15, 2026 El lenguaje escogido también marca un antes y un después. En su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Meloni sostuvo que Israel tenía derecho a defenderse tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, pero añadió que toda respuesta debe respetar la proporcionalidad y que ese límite se había rebasado. Su conclusión fue mucho más dura que las fórmulas ambiguas habituales en la diplomacia europea: habló de una "masacre de civiles" y situó a Israel fuera de las normas humanitarias. En ese mismo discurso subrayó que Italia apoyaría las sanciones impulsadas por Bruselas, aunque siguió responsabilizando a Hamás del inicio de la guerra y reclamó la liberación inmediata de los rehenes. Ese doble movimiento define bien la línea que intenta construir la dirigente ultra: crítica severa a la actuación militar israelí, pero sin asumir el marco político de la izquierda europea ni cortar del todo los puentes con Netanyahu. Meloni no está haciendo una enmienda global a la relación con Israel. Está delimitando un terreno. Reconoce el derecho de Israel a la seguridad, responsabiliza a Hamás del estallido del conflicto y al mismo tiempo avala sanciones y congela un acuerdo militar cuando entiende que la respuesta se ha convertido en una matanza de población civil. No es un giro retórico. Es un cambio de posición con consecuencias diplomáticas. Roma rompe la comodidad diplomática Dentro de Italia la decisión tiene varias lecturas. La primera, la más inmediata, es institucional. La suspensión del memorando de defensa responde a una resolución adoptada por Meloni junto a sus ministros clave, entre ellos Antonio Tajani, Guido Crosetto...
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