Cope Zaragoza
Los salarios han vuelto a crecer este año por primera vez en tres años por debajo de la inflación. En concreto, los sueldos registran una subida cercana al 2,5%, mientras que los precios lo hacen en torno al 3,5%, lo que se traduce en una nueva pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores. Esta situación rompe la tendencia de recuperación que se había mantenido desde 2023, tras la crisis inflacionista de 2022, pero sin que se haya logrado alcanzar el nivel de poder de compra previo a la pandemia. Este repunte de la inflación llega después de un periodo en el que parecía relativamente controlada tras el pico de 2022. El principal detonante ha sido la crisis de Oriente Medio, que ha disparado el precio del petróleo y, con ello, ha afectado a toda la cadena de producción y transporte, repercutiendo finalmente en el bolsillo de los consumidores. Al impacto de la inflación se suma un segundo factor que agrava la situación de los ciudadanos: el aumento de la carga fiscal. Según el economista Jesús Bardají, "la carga fiscal sobre los salarios ha aumentado considerablemente". Un trabajador medio ha pasado de pagar en torno a un 15,5% de IRPF en 2018 a cerca de un 17% o 18% en la actualidad, lo que supone un sobrecoste de entre 250 y 700 euros más al año para las rentas medias. Este fenómeno, conocido como progresividad en frío, provoca que muchos trabajadores paguen más impuestos sin ser realmente más ricos, ya que sus subidas salariales solo compensan la inflación. El resultado de ambos factores es una "menor capacidad de consumo, menor ahorro y una sensación real de pérdida de bienestar económico, aunque las cifras macroeconómicas digan que la economía crece". Para afrontar este escenario, el Gobierno tiene margen de actuación. La medida más inmediata y comentada es deflactar el IRPF, es decir, ajustar los impuestos a la inflación para que las subidas de sueldo destinadas a compensar el alza de precios no supongan un aumento de la tributación. En palabras del experto, "deflactar el IRPF es corregir ese hueco que hay". Otras propuestas incluyen reducir la carga fiscal sobre rentas medias y bajas, favorecer subidas salariales reales mediante la mejora de la productividad y revisar los costes laborales. Reducir la diferencia entre lo que paga la empresa y lo que recibe el trabajador podría ayudar a mejorar los salarios sin frenar la contratación.
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