Cope Zaragoza
El Papa León XIV ha iniciado su tercer viaje internacional, poniendo el foco en el continente africano. La gira, que incluye Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, destaca por la elección de países con perfiles y realidades eclesiales, sociales y políticas completamente diferentes. Según expertos, este viaje "pone de nuevo en el escaparate un continente" y permite dar a conocer contextos que merecen atención. La primera parada en Argelia representa una realidad singular, ya que juega "en una liga aparte en cuanto al perfil religioso". En este país, los cristianos son una minoría ínfima, con apenas un 0,3% de la población, y los católicos representan solo el 0,03%. Además, la libertad religiosa se encuentra a menudo condicionada por factores políticos y legales. En contraste, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial son países con una mayoría cristiana "casi abrumadora". Esta diferencia de base hace difícil comparar las realidades, pero el viaje papal busca precisamente abarcar esta diversidad que define a la Iglesia en África, que no es una, sino "54 o 55 iglesias diferentes". Uno de los objetivos del viaje es poner el foco en los llamados "conflictos olvidados". Es el caso de Camerún, donde desde 2016 existe una guerra larvada en la zona anglófona de Amazonia que ha dejado ya 6.000 muertos. El conflicto tiene raíces coloniales y se basa en la discriminación que siente la población anglófona en materia de lengua, administración y desarrollo. La visita del pontífice ha tenido un efecto inmediato en la región, ya que los separatistas han anunciado que "paran el conflicto" durante la estancia papal "debido a la importancia espiritual de la visita". Sin embargo, la situación política del país sigue siendo delicada, con un presidente, Paul Biya, que lleva 40 años en el poder y del que un experto se pregunta si "es mucha suerte tener un presidente de 40 años". La preocupación por los derechos humanos y la instrumentalización política de la visita es especialmente palpable en Camerún y Guinea Ecuatorial, este último con una presidencia que se extiende desde 1979 y con "las luces rojas encendidas en cualquier informe de derechos humanos". La población local y los medios están muy pendientes de que "los gobernantes no se apropien ni utilicen la visita del Papa en beneficio propio". El viaje también subraya el dinamismo de la Iglesia africana, considerada una "cantera de católicos, de vocaciones, de conversiones". Se trata de iglesias muy jóvenes que necesitan impulso, como demuestra el caso de Camerún, que hace un siglo no tenía sacerdotes nativos y ahora cuenta con más de 3.000. La presencia de un "papa misionero que vaya a tierra de misión es muy importante", según los analistas. Se espera que la visita de León XIV sirva para "estimular y vigorizar" la vida católica en el continente, llevando un mensaje de paz no solo a nivel político, sino también "a nivel de comunidades, a nivel de casa, a nivel de relaciones humanas".
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