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Nicolás Jouve, sobre el trasplante de órganos de animales a humanos: "El hombre tiene permiso divino para utilizar a los demás seres de la naturaleza en su propio beneficio" | Collector
Nicolás Jouve, sobre el trasplante de órganos de animales a humanos:
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Nicolás Jouve, sobre el trasplante de órganos de animales a humanos: "El hombre tiene permiso divino para utilizar a los demás seres de la naturaleza en su propio beneficio"

En la Unión Europea cada día mueren ocho personas mientras esperan un trasplante. Se estima que solo un 10% de los enfermos encuentran un donante compatible que les permita seguir con vida. Ante la escasez de órganos, una linea de investigación es el xenotrasplante, es decir, trasplantar órganos animales que se han modificado genéticamente a humanos. Un total de treinta pacientes de EEUU han recibido un órgano procedente de un cerdo modificado genéticamente, y la investigación está en fase clínica con buenos resultados. El Vaticano apoya esta posibilidad, pero hace unas semanas publicaba un documento sobre cuestiones éticas que va del respeto de los animales y el consenso informado por parte de los pacientes. Nicolás Jouve, miembro del Comité de Bioética en España, ha explicado en 'Ecclesia al día' que el documento vaticano actualiza lo publicado en el año 2001, cuando “se hizo ya un primer informe aceptando la posibilidad de hacer trasplante de órganos compatibles de un animal a un ser humano”. Para Jouve, el xenotrasplante consiste en modificar genéticamente a los animales, introduciendo “en sus embriones una serie de genes humanos para que puedan ser luego utilizados y no ser rechazados por sus receptores”. Una práctica que el Vaticano aceptó hace un cuarto de siglo “como un mal menor”, siempre que el paciente esté desahuciado y “no haya posibilidad de trasplante entre humanos, que es la opción ideal y la Iglesia siempre aceptó”, ha detallado. En cualquier caso, el Vaticano alerta que los xenotrasplantes son éticamente aceptables siempre que haya “un consentimiento informado” del paciente, ya que esta práctica conlleva que el receptor del órgano animal reciba unos tratamientos especiales que le mantengan con vida, pero que “conlleva ciertos riesgos”. Y es que el miembro del Comité de Bioética también recuerda la posibilidad de que las células no humanas puedan derivar “en una infección por un retrovirus insertado en el genoma de un animal y despierte en un ser humano”. Preguntado por la cuestión ética de utilizar al animal como donante de órganos, Nicolás Jouve destaca que el hombre tiene “permiso divino para utilizar a los demás seres de la naturaleza en su propio beneficio, en su supervivencia y bienestar”. “Desde un punto de vista ético y teológico, dijo el Vaticano en 2001 no está mal visto, no hay inconveniente dado que tenemos esa posibilidad de usar el resto de la naturaleza en nuestro bienestar”, ha agregado Jouve. Al hilo de esta idea, Jouve subraya que el documento del Vaticano también pone como condición para realizar el xenotrasplante el cuidado del animal y evitarles el sufrimiento: “Que no sufran, que tengan la alimentación adecuada y condiciones de bienestar en el momento de ser utilizados, que se les sometan a anestesia como a seres humanos. El bienestar y evitar el sufrimiento son condiciones necesarias porque salvan vidas humanas a costa de un animal, al que debemos evitarles sufrimiento”, ha recalcado.

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