Cope Zaragoza
El Grupo Ribera amplía su concepto de salud más allá del cuerpo y la mente con el ‘reto de la basuraleza’, una jornada de voluntariado corporativo organizada para cuidar y recuperar el entorno natural de Cartagena tras la celebración de la Ruta de las Fortalezas. La iniciativa, que se celebra este domingo, busca reforzar el vínculo entre el bienestar de las personas y el del planeta. Así lo explica Elena Gómez Campuzano, responsable de Calidad y Medio Ambiente de Ribera en la Región de Murcia. La acción surge desde el área de Calidad y Medio Ambiente como parte del "compromiso firme con la sostenibilidad, el medio ambiente y la reducción de huella de carbono" del grupo. Según Gómez Campuzano, el objetivo era que la gestión ambiental "no se quedara únicamente en el entorno de los hospitales, sino que integrara la salud y el entorno en la cultura de toda nuestra organización y todo nuestro entorno". El éxito de la jornada se apoya en una colaboración que ha sido fundamental. La Infantería de Marina, como organizadora de la Ruta de las Fortalezas, ya se encarga de las labores de limpieza para preservar los montes. El Grupo Ribera ha querido unirse a ellos "aportando nuestro pequeño granito de arena", mientras que el Ayuntamiento de Cartagena ha facilitado los guantes, las bolsas y los camiones para la correcta gestión de los residuos. El objetivo inmediato de la acción es "realizar la recogida selectiva de residuos en el entorno de Fajardo para poder recuperar el espacio natural tras la carrera". Pero la jornada va más allá, ya que también permite "hacer equipo, deporte, cuidar de nuestra salud y el medio ambiente de una manera real", señala la responsable del grupo. Con esta acción, se busca transmitir a la sociedad "un mensaje de concienciación y de compromiso con nuestro entorno inmediato". Internamente, el lema refleja esta filosofía: "El equipo Ribera recoge su casa, que es también la naturaleza". Desde el grupo sanitario se subraya la importancia de que las empresas se impliquen en el cuidado del medio ambiente, ya que "la salud humana y la ambiental están muy interconectadas". Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que citan, "el 23% de las muertes globales son atribuibles a factores ambientales". Por ello, concluyen que "proteger el planeta es, al fin y al cabo, proteger la salud de nuestros pacientes y vecinos". La acogida de la iniciativa ha sido calificada como "increíble" por sus organizadores. Se han unido más de 100 personas, incluyendo empleados, familiares y amigos, para "disfrutar de un ratito bajo el sol, en la naturaleza, y pasar tiempo juntos fuera del trabajo". Esta movilización ha generado "una energía preciosa que demuestra que cuando sumamos pasan cosas muy buenas". La jornada se desarrollará en un recorrido circular de 2,4 kilómetros por la zona de Fajardo, que se ha dividido en cuatro sectores por colores. Se han diseñado tramos sencillos para familias con niños y otros más exigentes, como la subida a la batería de Fajardo, "para los más pro". El objetivo es realizar una recogida selectiva de los residuos que se encuentren, separando envases y orgánico para fomentar la correcta segregación. El voluntariado se presenta como una "herramienta clave para integrar la responsabilidad social corporativa de Ribera" y no es una acción aislada. Forma parte del plan estratégico de medio ambiente del grupo, que también impulsa acciones formativas y de buenas prácticas. Dada la "tremenda acogida" de esta primera edición, el equipo se muestra "superorgulloso" y cree que "posiblemente repitamos" en el próximo año. La iniciativa también conecta con la identidad local, partiendo del Hospital Ribera Virgen de la Caridad, del mismo nombre que la patrona de Cartagena. "Caridad es cuidar lo que es común. Proteger nuestro entorno natural en Cartagena es una forma de cuidar también nuestra comunidad local", explican. Para ellos, el ‘reto de la basuraleza’ simboliza "el compromiso de la familia Ribera por cuidar la salud de nuestro planeta para proteger la salud de las personas". Elena reconoce que la respuesta es fantástica, pero que es de agradecer el esfuerzo de Begoña Sánchez y de Marta Calderón, sin las que no hubiera sido posible organizar un voluntariado de esta magnitud.
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