Cope Zaragoza
La Universidad de Málaga (UMA) va a incorporar el primer supersecuenciador de Andalucía, una tecnología de altísima precisión que permitirá estudiar por completo el genoma humano y convertirá al campus en un referente en investigación biomédica. Este avance sitúa a la provincia en una posición privilegiada para el desarrollo científico. El genoma humano es, en esencia, el libro de instrucciones de nuestro cuerpo. Así lo define el investigador y asesor científico del proyecto, Armando Reyes, del departamento de Biología Molecular y Bioquímica: "Estamos hablando de todo el conjunto completo del material genético que nos define y, en término un poquito más científico, pues, son esas 3.000 millones de letras que es lo que componen nuestro ADN", cuenta en COPE Málaga. Estas 3.000 millones de letras del ADN, heredadas de nuestros padres, no son idénticas entre personas, y es en esas diferencias donde reside la clave de la investigación genómica. Al comparar el genoma de un individuo con el de otro, los científicos pueden identificar variaciones que resultan muy relevantes. La llegada de este equipo es producto de "aunar esfuerzos entre distintas instituciones e investigadores del entorno de la provincia", según destaca Reyes. La financiación, proveniente de fondos europeos, ha sido clave para la adquisición de este equipo de vanguardia. El nuevo supersecuenciador multiplica exponencialmente las capacidades de análisis que existían hasta ahora en la comunidad autónoma. Esta herramienta tiene el potencial de procesar un volumen masivo de datos genómicos en un tiempo récord. En concreto, el equipo permitirá analizar una cantidad ingente de material genético, lo que supone un salto cualitativo para la ciencia andaluza. Armando Reyes lo resume con una cifra impactante: "vamos a ser capaces de secuenciar con este secuenciador de ultra alta capacidad, pues, en torno a unos 25.000 genomas humanos al año". Esta capacidad para procesar 25.000 genomas anuales no solo acelera la investigación, sino que también potencia la competitividad de los proyectos científicos en múltiples ámbitos. No se limita únicamente al sector biomédico, sino que sus aplicaciones se extienden a campos como la agricultura o la genómica vegetal. Uno de los beneficios más importantes asociados a este volumen de trabajo es el considerable abaratamiento del coste de secuenciación, un factor que democratiza el acceso a esta tecnología y facilita la puesta en marcha de estudios a gran escala que antes eran inviables económicamente. Para el ciudadano, este avance tecnológico se traduce en una promesa tangible: el progreso hacia la medicina personalizada. Según explica el profesor Reyes, para poder dar este paso es fundamental conocer lo que nos aporta nuestra mayor identidad personal: la información genómica. El análisis masivo de genomas es la base para desarrollar tratamientos y diagnósticos adaptados a las características genéticas de cada individuo, abandonando el enfoque de "talla única" que ha predominado en la medicina durante décadas. Disponer de un equipo con este potencial permite estudiar con una profundidad inédita las enfermedades de origen genético. Esto incluye las conocidas como enfermedades raras, que afectan a un pequeño número de personas, así como patologías con un alto componente genético como el cáncer. Al comparar miles de genomas, los investigadores pueden identificar con mayor fiabilidad las mutaciones o cambios genéticos responsables de estas enfermedades, abriendo nuevas vías para su diagnóstico precoz y tratamiento. Gracias a la capacidad del supersecuenciador, los científicos podrán abordar proyectos tan ambiciosos como la creación de un mapa genómico de la población malagueña o andaluza. Este mapa permitiría conocer cuáles son los cambios genéticos más representativos a nivel local, lo que aporta una "mayor fiabilidad" a los hallazgos. Al estudiar un porcentaje considerable de la población, se entra en "una liga más competitiva" que fortalece la validez de los estudios y sus conclusiones. Contrario a lo que su nombre podría sugerir, el supersecuenciador es un equipamiento muy compacto y evolucionado. Físicamente, cuenta con una pantalla táctil y un diseño accesible. La verdadera complejidad no reside en la máquina en sí, sino en el proceso previo de preparación de las muestras. Para optimizar este flujo de trabajo, el equipo viene acompañado de un robot con un sistema de automatización que procesa un alto nivel de muestras en paralelo, garantizando la eficiencia necesaria para alimentar el secuenciador. El material genético puede obtenerse de diversas fuentes. Las muestras no se limitan a sangre o tejido; cualquier célula que contenga ADN es susceptible de ser analizada. De hecho, la ciencia está evolucionando hacia el análisis de células individuales, lo que permite un nivel de detalle aún mayor. "Allá donde haya una célula y haya material genético, podemos utilizar el secuenciador", aclara el investigador, subrayando la versatilidad de la nueva plataforma tecnológica que se instalará en la UMA. El supersecuenciador se integrará en los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación (SCAI) de la UMA, en un espacio de condiciones excepcionales: la Sala Blanca. Se trata de una sala estéril diseñada para evitar cualquier tipo de contaminación, garantizando la máxima pureza en la manipulación de las muestras. Esta instalación, recientemente inaugurada en el contexto del 30 aniversario del SCAI, cuenta con un sistema de filtrado y presión negativa que impide la entrada de partículas externas, un entorno de trabajo similar al de las películas. El proyecto se encuentra en una fase muy avanzada. Tras finalizar el complejo proceso de contratación, la universidad espera incorporar el supersecuenciador en un plazo aproximado de dos o tres meses. Una vez instalado, comenzarán las primeras aplicaciones para garantizar su correcto funcionamiento y ponerlo a disposición de la comunidad científica. El investigador Armando Reyes mira al futuro con optimismo y ambición. De cara a los próximos años, su deseo es que el equipo sea una inversión "muy rentable para la provincia" y que su alcance sea regional. La visión a futuro es clara: "espero que esté sobre utilizado y que de hecho no sea ya el único súper secuenciador o secuenciador de ultra alta capacidad que tengamos, sino que podamos tener varios con distintos tipos de tecnología". Este hito, afirma, garantiza a Málaga poder trabajar "con unos costes muy asequibles en proyectos muy competitivos durante los próximos 5 años y seguramente más".
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