Cope Zaragoza
La nueva normativa para los comedores escolares, que apuesta por menús más sanos, ya ha entrado en vigor y está generando un intenso debate. Aunque el objetivo es fomentar una dieta más equilibrada, no todos los padres han recibido los cambios con entusiasmo. Para analizar la situación, Beatriz Santiago, miembro del AMPA del colegio Santa María la Real de Nieva y madre de dos niños que utilizan este servicio, ha compartido su perspectiva. Beatriz explica que, si bien los padres entienden la necesidad de una alimentación saludable, especialmente para familias donde la comida del colegio es la principal del día, la sensación general es que la nueva ley "es un pelín exagerada". En su centro, que acoge a niños desde un año hasta los 12, consideran que algunas de las medidas impuestas son excesivas para los más pequeños. Los padres ven con buenos ojos la reducción de fritos y procesados, pero critican la imposición de ciertos alimentos. "El arroz le han puesto integral, quieren introducir soja. A veces a los mayores nos cuesta, entendemos que a los niños, sobre todo a los más pequeños también les cueste", señala Santiago. La presencia de verduras todos los días, a veces en el primer y segundo plato, es otra de las novedades que más controversia genera. Un ejemplo que ilustra el nivel de restricción es la eliminación del chorizo en el cocido, un plato que se sirve una vez al mes. "No creemos que porque un día coman un chorizo en un cocido, ese niño vaya a estar menos saludable", lamenta la madre. Consideran que se está llevando la situación "al extremo" sin una necesidad real. La consecuencia más preocupante de estos cambios es que muchos alumnos se van a casa sin apenas probar bocado. Desde la implantación del nuevo menú el pasado 6 de abril, "hay padres que me cuentan que hay muchos días que llegan a casa y piden comida", afirma Beatriz. Esta situación ha llevado a que algunas familias se planteen sacar a sus hijos del comedor. Además, las cuidadoras han alertado de un aumento considerable del desperdicio de alimentos. Aunque el objetivo de la ley es combatir la obesidad infantil, los padres creen que el enfoque es demasiado estricto. Beatriz Santiago sugiere que la solución no pasa solo por la dieta. "A lo mejor también hay que fomentar que los niños salgan, que corran, que jueguen y pueden comer de todo", concluye, abriendo el debate a la importancia de la actividad física.
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