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Polémica en Santiago por la actuación en las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos: ¿Chapuza o necesaria intervención técnica? | Collector
Polémica en Santiago por la actuación en las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos: ¿Chapuza o necesaria intervención técnica?
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Polémica en Santiago por la actuación en las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos: ¿Chapuza o necesaria intervención técnica?

La retirada de los andamios de las obras en el Hostal dos Reis Católicos donde se desarrollan obras integrales desde hace meses ha desvelado una sorpresa en su icónica fachada de la Plaza del Obradoiro. Concretamente en algunos de sus elementos más característicos, como son las gárgolas pétreas a las que se les han añadido largos tubos metálicos modificando su tradicional imagen y perspectiva, lo que ha generado una fuerte controversia en Santiago de Compostela. Y es que, según la explicación técnica, estos añadidos tienen como objetivo desviar la caída del agua que estaba dañando las balconadas barrocas, que son posteriores al edificio original de principios del siglo XVI encargado por los Reyes Católicos como Hospital de peregrinos. Pero esta justificación no a todo el mundo gusta De hecho, desde la asociación de vecinos Fonseca del casco histórico de la ciudad, consideran la actuación de inaceptable y su presidente, Roberto Almuíña, la ha criticado duramente,  asegurando que modifica gravemente la percepción de uno de los edificios más emblemáticos de la capital gallega. Almuíña ha calificado la actuación como “una aberración”. Según explica, la fachada data del siglo XVI, mientras que los balcones se añadieron en el siglo XVIII. Por ello, no considera justificado el “deterioro” del que alertan ahora para realizar una intervención que tacha de “atentado al patrimonio de Santiago”. Para el presidente de la asociación, si existe un problema técnico, “que lo resuelvan técnicamente”, pero sin cometer lo que define como “una chapuza”. “Esta actuación modifica una fachada que lleva ahí siglos, modifica la perspectiva del edificio, modifica la perspectiva del Obradoiro”, ha sentenciado Almuña. La reclamación de la asociación es clara y contundente. “Queremos que se revierta esta situación cuanto antes y que se retiren de ahí esos tubos”, ha afirmado Roberto Almuíña. Además, ha añadido que no es el único que piensa así, ya que “hay técnicos expertos en patrimonio que lo están diciendo”. Sugiere que se busquen otras soluciones: “Que viajen un poco y que vean las soluciones que hay por el mundo, pero lo que no es admisible es lo que hicieron ahí”. Y ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que se acerquen a la Plaza del Obradoiro a comprobar el resultado de la obra. “Como quedan arriba, no nos fijamos, pero pasad por allí, fijaos en la barbaridad que hicieron”, ha concluido. No comparte esta visión tan crítica  el catedrático de Historia de Arte en la Universidad de Santiago de Compostela, Juan Manuel Monterroso, quien analiza la situación diferenciando dos claves: la oportunidad de la intervención por criterios de conservación y la percepción que esta genera en la ciudadanía. Para quien la actuación obedece a criterios de conservación para proteger otras partes del edificio. La caída de agua desde las gárgolas podía afectar a elementos como la balconada de Fray Tomás Alonso, de época barroca, por lo que la medida está técnicamente justificada. Reconociendo, sin embargo, que contrapone la dimensión técnica con la estética y la percepción social. Una intervención de este tipo puede ser percibida como "anómala" o "excesivamente agresiva" por una población que tiene "una imagen construida" sobre el monumento. Para el catedrático, conciliar la conservación y la percepción ciudadana es una "labor muy compleja" donde los técnicos deben encontrar un punto medio. Considera que, aunque es "una intervención correcta", necesita pedagogía para explicar por qué se adopta y el cambio que supone. En esta situación, Monterroso señala que el impacto visual de los nuevos tubos se podría minimizar intentando "mimetizar lo más posible el impacto del tubo", por ejemplo, modificando su brillo o color. Además, recuerda que se trata de una "solución reversible", por lo que no se puede dar como "absolutamente cerrada" y se pueden buscar otras más satisfactorias en el futuro. "Toda intervención tiene que ser un proceso de avance y de reflexión", afirma. Este caso, según el experto, es un "buen momento" para reflexionar sobre nuevas soluciones a problemas que afectan al patrimonio, no solo en el Hostal, sino en "muchísimos lugares". También recuerda que la intención original de las gárgolas tenía un "carácter escatológico", por lo que "tampoco te diríamos escandalizarnos demasiado". Y subraya la importancia de la participación ciudadana en estos procesos, ya que "el patrimonio es de todos, todos lo compartimos". Sostiene que los ciudadanos son "los primeros afectados" y que el objetivo final es que el legado histórico "perdure, conviva con nosotros para las próximas generaciones ". Para concluir que la percepción es algo que "se va construyendo con el tiempo" y que incluso factores como el tiempo meteorológico de Galicia pueden ayudar a integrar y "embellecer" las modificaciones. La clave, insiste, es el proceso de reflexión conjunta entre técnicos y ciudadanía. Cuestión que, en el caso de las gárgolas del Parador Hostal dos Reis Católicos de Santiago, es algo que aún queda pendiente por hacer. Puedes escuchar las entrevistas completas con Roberto Almuíña y con José Manuel Monterroso aquí:

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