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Valentín Martínez-Otero, doctor en psicología, advierte de la ineficacia del estudio pasivo y aclara la evidencia científica de esta técnica de repaso Una psicóloga infantil explica todas las consecuencias de dormir con tus hijos: “Puede favorecer el apego seguro” Para muchos estudiantes, preparar un examen es sinónimo de horas de lectura ininterrumpida, subrayado fluorescente y noches de café. Sin embargo, la ciencia advierte que este tipo de atracones solo derivan en un aprendizaje frágil y de corta duración. En su lugar, analizamos con la ayuda de Valentín Martínez-Otero, doctor en psicología e investigador en la Universidad Complutense de Madrid, el método 2-7-30, una estrategia de repaso para consolidar conocimientos a largo plazo. “La repetición es fundamental, pero no toda repetición es eficaz. La repetición pasiva, entendida como leer repetidamente el mismo contenido, tiene un impacto limitado”, asegura Martínez-Otero, que defiende que “lo que realmente fortalece las huellas de memoria es la recuperación activa, es decir, el esfuerzo de evocar la información sin apoyos externos”. Por este motivo, el experto explica que está demostrado que la retención es mejor cuando se lleva a cabo la autoexplicación del contenido con palabras propias, la formulación de preguntas y autoevaluaciones o la realización de esquemas conceptuales, o sea, “cuando la repetición implica esfuerzo de recuperación”. ¿En qué consiste el método 2-7-30? “Es una estrategia de repaso espaciado que consiste en revisar el contenido a los dos días, a los siete días y a los 30 días del aprendizaje inicial”, explica Martínez-Otero, que precisa que su base científica “se apoya en la curva del olvido de Ebbinghaus y en el efecto del espaciado”. “La evidencia muestra que la memoria se fortalece cuando la información se reactiva en intervalos temporales crecientes, lo que reduce el olvido y mejora la consolidación a largo plazo”, asegura el psicólogo. Al llevar a cabo esta técnica, el calendario comienza con un día 0 , que es el momento inicial de estudio y comprensión del contenido, el día 2 se hace el primer repaso activo “para frenar la caída inicial de la curva del olvido”, incide el experto. El segundo repaso se lleva a cabo al séptimo día, “para reforzar los conceptos cuando empiezan a desvanecerse”, y pasados 30 días tiene lugar la consolidación final, “idealmente mediante una simulación de examen”, apunta Martínez-Otero, que apuesta por tomar el método como una regla orientativa y no una ley fija de aprendizaje, “ya que lo fundamental es la calidad del esfuerzo mental realizado, más que de la exactitud temporal de los intervalos”. Para quienes busquen una estrategia más integral, el experto propone también su propio método: VALEN. “En este proceso, el aprendizaje no se limita a la exposición o a la comprensión inicial, sino que pasa de la Visualización panorámica y la Atención focalizada a la Lectura comprensiva, pero es especialmente la fase de Extracción, entendida como el esfuerzo activo de recuperar la información sin apoyo, la que consolida el conocimiento”, describe su autor. “Finalmente, este proceso culmina en la Naturalización, cuando el contenido deja de percibirse como un dato externo y se integra de forma estable en la propia estructura cognitiva del sujeto”, concluye. Para Martínez-Otero, el aprendizaje significativo es un proceso progresivo que requiere convertir cada sesión de estudio en un ejercicio de evocación activa. Por eso, aprobar un examen y, especialmente, aprender depende de una planificación inteligente que respete los tiempos del cerebro. “La multitarea y la baja atención fragmentan la memoria de trabajo e impiden la consolidación adecuada de la información”, advierte el psicólogo, que subraya también la importancia del sueño como factor esencial para la consolidación de la memoria.
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