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El Unicaja recupera efectivos pero suma una nueva baja clave para Granada
Cope Zaragoza

El Unicaja recupera efectivos pero suma una nueva baja clave para Granada

El Unicaja afronta una semana decisiva marcada por la incertidumbre en su enfermería. Tras una racha de cuatro derrotas consecutivas que ha sembrado dudas en el entorno, el equipo malagueño necesita reencontrarse con la victoria en el próximo derbi andaluz contra el Covirán Granada. Sin embargo, la plaga de lesiones complica notablemente el panorama para el entrenador, Ibon Navarro. La buena noticia es la reincorporación al grupo de David Kravish y Tyson Pérez, quienes ya entrenan con el resto de sus compañeros y podrían reaparecer el domingo. La cruz es una lista de ausencias y dudas que afecta a piezas clave de la rotación. A día de hoy, las bajas seguras tienen nombres propios de gran peso en el esquema del técnico vitoriano. Nihad Djedovic no podrá disputar el encuentro por sus recurrentes molestias en el sóleo, una dolencia que se ha convertido en su particular caballo de batalla esta temporada. A su ausencia se suma la ya conocida de Tyler Kalinoski, otro de los pilares del juego exterior del equipo. Este escenario obliga a Ibon Navarro a reconfigurar su planteamiento para un partido de alta tensión en el Palacio de los Deportes de Granada. La situación de Nihad Djedovic es especialmente delicada. El sóleo de su pierna le ha obligado a parar en un par de ocasiones a lo largo de la presente campaña, y aunque desde el club se transmite que la dolencia actual "no es nada demasiado grave", la decisión ha sido la de no asumir riesgos. El cuerpo técnico y los servicios médicos han optado por la prudencia, conscientes de la densidad del calendario que se avecina y de la importancia de tener al jugador bosnio en plenas condiciones para futuros compromisos. Su ausencia supone un duro golpe, no solo por su aportación en la pista, sino por su veteranía y liderazgo en el vestuario. El parte médico no termina con Djedovic. El panorama podría ser aún más complejo, ya que dos jugadores fundamentales como Kendrick Perry y Olek Balcerowski no han completado ninguna sesión de entrenamiento durante la semana. El base norteamericano arrastra molestias en la espalda, mientras que el pívot polaco se recupera de un fuerte golpe que sufrió en el último partido contra el Valencia Basket. A día de hoy, ambos son serias dudas para el domingo, y su posible ausencia dejaría al equipo muy mermado en la dirección de juego y en la pintura. Esta acumulación de problemas físicos genera un importante contratiempo para Ibon Navarro a la hora de confeccionar la lista de doce jugadores para el partido. La normativa de la Liga Endesa exige que los equipos inscriban en el acta a un mínimo de cuatro jugadores de formación local, conocidos como 'cupos'. Esta regla, diseñada para proteger y fomentar el talento nacional, se convierte en un desafío logístico para los entrenadores cuando las lesiones afectan a jugadores que cumplen este requisito, como es el caso de Tyson Pérez. El técnico está pendiente de la evolución de los tocados, ya que la composición final de la convocatoria dependerá directamente de cuántos de ellos logren recuperarse a tiempo. La posible reaparición de Tyson Pérez daría un respiro a Navarro, ya que su condición de 'cupo' facilitaría el encaje de piezas. Sin embargo, si el ala-pívot no llegase en condiciones y se confirmaran las bajas de Perry o Balcerowski, el entrenador se enfrentaría a un auténtico puzzle para presentar un equipo competitivo y que cumpla con la reglamentación vigente. No todo son malas noticias en el seno del conjunto malagueño. La vuelta a los entrenamientos de David Kravish y Tyson Pérez representa un soplo de aire fresco para una plantilla necesitada de efectivos. Ambos jugadores interiores ya están "cogiendo sensaciones" y su presencia en la cancha el domingo reforzaría notablemente el juego interior del equipo, mermado en las últimas jornadas. Su capacidad de intimidación, rebote y energía son consideradas vitales para poder competir en una plaza tan exigente como Granada. El vestuario se aferra a estas noticias positivas para afrontar el reto con optimismo. A pesar de la mala racha de cuatro derrotas seguidas, el mensaje interno es claro: no hay tiempo para lamentaciones. El equipo quiere dejar atrás la desconfianza y centrarse en recuperar las buenas sensaciones de juego que le han caracterizado durante gran parte de la temporada. Una victoria en el derbi andaluz no solo serviría para romper la dinámica negativa, sino que actuaría como una inyección de moral fundamental para afrontar los próximos desafíos con garantías.

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