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El Real Oviedo vive su momento más dulce de la temporada. Tras dos victorias consecutivas, la última con un contundente 0-3 en Vigo, el equipo ha sumado 10 de los últimos 15 puntos posibles y se sitúa a solo seis puntos de la salvación, la distancia más cercana en meses. Este resurgir ha reavivado la ilusión por la permanencia y ha sido el tema central de debate en 'La Tertulia del Oviedo' de Deportes COPE Asturias, con los analistas Sergio Fernández, Fernando Menéndez y el entrenador Rafa de Diego. Los tertulianos coinciden en señalar al entrenador, Guillermo Almada, como el principal responsable de la mejoría. Su método, basado en un fútbol "directo" y "efectivo", está sacando "lo mejor de cada futbolista", según apuntan. Se valora su perfil "discreto", que "no mete ruido" y toma "decisiones en el banquillo y no en las ruedas de prensa", así como su capacidad para encontrar las piezas que han hecho encajar el puzle, como Dani Calvo, Reina o los fichajes de invierno, Thiago y Fonseca. Sin embargo, la mejoría también nace de una profunda autocrítica dentro del vestuario. Durante la tertulia se recordó una reciente entrevista con el defensa David Costas, quien confesó la tardía toma de conciencia del equipo sobre la exigencia de la categoría. "Los futbolistas tardamos tiempo en darnos cuenta de que había que subir el nivel, que esto era Primera División" ", admitió el jugador. Esta nueva mentalidad se ha reflejado en el rendimiento de jugadores clave. El cambio físico de Fede Viñas, que ha perdido peso y ha elevado su nivel, es uno de los síntomas más evidentes de la transformación del equipo. "El rendimiento de Reina y de Fede Viñas está siendo brutal", reconocen en la tertulia, destacando que hace apenas "mes y medio, ninguno nos imaginábamos esto que estamos viendo", cuando se hablaba de una "plantilla de Segunda División" y un "equipo descendido". Otro de los puntos clave ha sido la reconexión entre el equipo y la grada. La relación se había enfriado por los malos resultados y ciertas decisiones directivas, pero encontró un punto de inflexión en el partido en casa contra el Atlético de Madrid. A pesar de la cruel derrota por 0-1, la afición despidió al equipo con aplausos, un gesto que "curó algo que se había roto" durante la temporada. Ahora, con la gente "metidísima", el factor campo se antoja fundamental para los dos próximos partidos en el Tartiere. Como señala Fernando Menéndez, existe una "relación de simbiosis entre la grada y el campo": el equipo necesita a su gente, pero la afición también necesitaba recibir algo a cambio, y ese momento ha llegado. Pese al optimismo, la cautela sigue presente. Al ser preguntados por su nivel de fe en la salvación en una escala del 1 al 10, las respuestas son moderadas. Fernando Menéndez le da un "5", pero avisa de que "a partir del jueves se puede revisar la nota", mientras que Rafa de Diego se queda en un "4". Sergio Fernández es el más cauto, afirmando que "a día de hoy todavía está descendido", aunque una victoria ante el Villarreal podría cambiarlo todo. El próximo rival, el Villarreal, llegará al Carlos Tartiere con el aliciente de la visita de Marcelino García Toral, un partido que genera "morbo" en el entorno oviedista. Aunque se espera que el técnico venga con la máxima motivación, los tertulianos especulan con que sus jugadores, con la temporada prácticamente resuelta, puedan tener un punto menos de intensidad. Para el encuentro, el Oviedo podrá contar con Thiago Fernández, ya que no tiene "cláusula del miedo" que le impida jugar.
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