El Plural
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ejercerá de anfitrión múltiple este fin de semana en tres eventos de alto nivel y gran promoción internacional que tendrán lugar de forma paralela en Barcelona. Se trata de la I Cumbre España - Brasil, primer encuentro en este formato que el Gobierno celebra con un país latinoamericano; la IV Reunión en Defensa de la Democracia, cita multilateral que servirá para profundizar en las acciones iniciadas por un puñado de países en septiembre de 2024 en Nueva York; y la Global Progressive Mobilisation, un foro de perfil político organizado de forma conjunta por las principales estructuras progresistas del mundo para proyectar la existencia de un plan alternativo al de los conservadores y la extrema derecha global. Tres eventos, una misma ciudad y dos protagonistas que compartirán la responsabilidad de sus resultados: el presidente Sánchez, erigido por sus propios socios (especialmente en Europa) como auténtico faro de la internacional pacifista frente a los delirios de Trump y Netanyahu en Oriente, y su homólogo brasileño, Lula da Silva, faro moral de la izquierda desde hace décadas, socio fiable y némesis de la alianza reaccionaria mundial. Esta buena sintonía entre ambos mandatarios es reconocida en Moncloa, donde el área internacional lleva trabajando a contrarreloj varias semanas para asegurar el éxito de las convocatorias. Estas mismas fuentes, conocedoras de la letra pequeña de los temas que se abordarán en Barcelona, recuerdan que España es el segundo mayor inversor en Brasil, algo que refuerza los ya existentes lazos históricos y la buena dinámica entre ambas delegaciones. De hecho, con esta I Cumbre bilateral que tendrá lugar el viernes en el Palacio de Pedralbes, se busca institucionalizar y dotar de envergadura una relación que pasará a convertirse en regular, pragmática y operativa. De la primera cita, donde tanto presidentes como ministros se reunirán de forma bilateral en salas aledañas, se espera que salgan 10 acuerdos divididos en tres bloques temáticos: el económico-comercial, donde existe un interés compartido en priorizar pactos para el abastecimiento de minerales críticos; el de innovación, donde se espera materializar alianzas diversas en campos como el de la ciencia o la cultura; y el social, donde se hará especial hincapié en retos compartidos como la violencia de género, la cuestión racial o la defensa del estado del bienestar. Una amplia agenda envuelta de protocolo, honores e incluso un almuerzo entre ambas delegaciones que servirá de colofón a una intensa jornada de reuniones en las que participarán una docena de ministros de ambos países -aún se desconoce la lista definitiva, confirman fuentes de Moncloa-. Además de los acuerdos, que serán fijados por los equipos negociadores, Sánchez y Lula podrán conversar tranquilamente y en profundidad sobre cómo avanzar en la reciprocidad entre países, la situación en América y el Caribe -bloque donde ambos mandatarios comparten análisis- y las posiciones internacionales, donde, inevitablemente, se analizarán a tiempo real posibles reacciones a la guerra en Oriente provocada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Tampoco se descarta una conversación sobre Venezuela, sostienen...
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