El Plural
De América Latina a Lanzarote, la expansión impulsada hace veinte años ha dejado un rastro de litigios, escándalos y deterioro reputacional —de Inassa a Emissão, de Cáceres a Lanzarote— para una empresa pública que nació para garantizar el agua, no para hacer sospechosos negocios Hay noticias que, por sí solas, retratan un modelo político. La que llega desde Lanzarote es una de ellas: la administración insular estudia intervenir el servicio del agua ante los supuestos incumplimientos de la concesionaria que lo gestiona. Podría parecer un conflicto más entre una administración y una empresa. Pero hay un detalle que lo cambia todo: la empresa afectada es Canal Gestión Lanzarote, filial de Canal de Isabel II, la empresa pública de la Comunidad de Madrid, que, a su vez, anuncia acciones legales contra esta intención que considera inaceptable. Es decir, estamos asistiendo a un embrollo en el que una administración pública puede acabar interviniendo a una empresa pública madrileña para garantizar el agua a los ciudadanos. Si alguien buscara una metáfora perfecta del fracaso de la expansión del Canal fuera de Madrid, probablemente no encontraría una mejor. Una isla que pierde más de la mitad del agua Las cifras de la gestión del agua en Lanzarote son difíciles de justificar. Según los datos ofrecidos por el Cabildo Insular de Lanzarote y varios medios de comunicación, más del 55 % del agua producida se pierde antes de llegar al consumidor. En una isla que depende de la desalación para abastecerse, esto no es solo un problema técnico: es un problema de gestión. Significa que enormes volúmenes de agua, producida con un alto coste energético, se pierden cada día en una red con fugas, averías y falta de inversión. El resultado es tan paradójico como preocupante: una isla con desaladoras funcionando a pleno rendimiento… y cortes de suministro en distintos municipios. Cuando el sistema llega a ese punto, la administración tiene una obligación evidente: intervenir para proteger el servicio público. La expansión que terminó en problemas Pero lo verdaderamente revelador es que Lanzarote no es un caso aislado. La historia reciente del Canal de Isabel II muestra un patrón que se repite allí donde la empresa pública fue empujada a expandirse más allá de su ámbito natural. Durante años, los gobiernos del Partido Popular impulsaron la idea de convertir el Canal en una especie de multinacional del agua. Aquella estrategia llevó a la empresa pública madrileña a operar en distintos territorios de España y de América Latina. El balance de esa aventura empresarial es, como mínimo, preocupante y a la vez revelador. En Cáceres, la gestión del ciclo del agua ha estado marcada por disputas laborales y tensiones recurrentes en torno al servicio. En Colombia, la participación en Inassa terminó vinculada a investigaciones judiciales dentro de la Operación Lezo, uno de los mayores escándalos de corrupción asociados a la empresa, lo que ha llevado al extremo de ver cómo la Fiscalía de Colombia ordenó en octubre de 2018 el embargo y secuestro del 82% de...
Go to News Site