Diario de Noticias
Siendo consecuente con su idea del mundo, un amigo decidió cambiar de barrio y llevar a su hija a un instituto cuya variedad étnica le aportaría una educación plural en un entorno cosmopolita. La cosa le ha salido rana. Hoy critica que en el patio no hablan euskara y lamenta el nivel académico de la chavala. Por supuesto culpa a la Consejería del incumplimiento del milagro. Y es que nos gana la poesía hasta que llegan las matemáticas. O sea, la realidad. Y no se puede tener todo.
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