Cope Zaragoza
El Real Betis ha dicho adiós a la Europa League de la forma más cruel posible. El equipo verdiblanco cayó eliminado en cuartos de final tras perder por 2-4 ante el Sporting de Braga en una noche que pasó de la fiesta a la pesadilla, después de haber conseguido una ventaja de 2-0. La debacle, presenciada por casi 70.000 espectadores, desata una profunda crisis en el club y deja la figura del entrenador, Manuel Pellegrini, más cuestionada que nunca. Nadie podía imaginar un final así tras una primera parte espectacular del Betis. El equipo dominó con claridad, se adelantó con goles y vio cómo le anulaban un tercer tanto que parecía sentenciar la eliminatoria. Sin embargo, un gol del Braga justo antes del descanso lo cambió todo. En la reanudación, el conjunto portugués arrolló a un Betis que se convirtió en un equipo frágil, sin alma y con una "debilidad mental" alarmante, incapaz de reaccionar ante la adversidad. La desolación era visible en los jugadores. Marc Bartra, visiblemente afectado, lamentó la oportunidad perdida: "Me duele mucho, porque lo teníamos en nuestras manos y se nos ha escapado". Por su parte, Diego Llorente reconoció que la eliminación llegó "a base de errores nuestros" y que el equipo se queda fuera por una "desconexión" fatal. "Los primeros jodidos somos nosotros, evidentemente", sentenció. La derrota ha puesto fin a la paciencia de gran parte de la afición y la crítica, que ya hablan abiertamente del "fin del ciclo de Pellegrini". Se cuestiona la falta de trabajo táctico, la incapacidad para reaccionar desde el banquillo y una racha de resultados muy negativa, con solo una victoria en los últimos diez partidos. El propio técnico calificó la noche como "durísima" y admitió el sentir de la grada: "El público tiene toda la razón de fastidiarse y nosotros también". En rueda de prensa, Pellegrini atribuyó el desastre a "errores puntuales" y no a un problema de fondo. "Un choque en nuestros dos centrales", "un córner y un penal en tres minutos" fueron sus explicaciones. Aunque reconoció que "es difícil no entender que es un fracaso", sus palabras no convencen y se perciben como una falta de autocrítica ante un equipo que, según sus críticos, "no juega a nada". Al bochorno deportivo se sumó un "lío histórico" en la organización. Por error, la megafonía y los videomarcadores del estadio emitieron un mensaje en español instando a los aficionados a "desalojar el estadio". El aviso, que en realidad iba dirigido a la afición portuguesa para que permaneciera en su sitio, provocó confusión y escenas de pánico hasta que fue rectificado, culminando una noche negra en todos los sentidos. Ahora, al Betis solo le queda la liga para intentar salvar la temporada. El objetivo es asegurar la quinta plaza y clasificarse para una competición europea el próximo año, una meta que se antoja complicada para un equipo "absolutamente caído" y un proyecto que parece haberse derrumbado por completo.
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