Vanguardia
En el deporte profesional hay cifras que trascienden el tiempo. El 72-10 de los Chicago Bulls en 1996 es una de ellas. No solo por el récord —que resistió dos décadas—, sino por lo que representó: dominio, consistencia y una mentalidad que no negociaba finales. Aquella noche del juego 70 fue apenas una estación más en una temporada histórica. Jordan no estuvo particularmente fino (9 de 27), pero Rodman dominó los tableros y el equipo encontró la forma de ganar. Como tantas otras veces.
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