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Joan Massagué: «El objetivo es curar el cáncer, aunque por el camino cronificaremos algunos que matan» | Collector
Joan Massagué: «El objetivo es curar el cáncer, aunque por el camino cronificaremos algunos que matan»
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Joan Massagué: «El objetivo es curar el cáncer, aunque por el camino cronificaremos algunos que matan»

Lleva años mirando de frente a los tumores y a sus estallidos, las metástasis, origen del 90% de la mortalidad por cáncer. Joan Massagué , referente mundial en investigación oncológica y director del Instituto Sloan Kettering de Nueva York (EE. UU.), investiga los mecanismos de los que se sirven las células malignas para abandonar el tumor primario y diseminar la enfermedad por el organismo. Los resultados de sus investigaciones han dado un giro en la comprensión de las metástasis al determinar que estos procesos no se inician, tal como se había asumido, por mutaciones genéticas que habilitan a las células del tumor primario para migrar a otros órganos sino que se producen por una reprogramación de las células, que reactivan genes que no están mutados pero estaban apagados. «Las células que inician las metástasis 'hackean' un mecanismo de reparación natural del cuerpo humano y lo utilizan para extender el cáncer a otros órganos. Las metástasis no se forman solo a partir de mutaciones genéticas», afirma Massagué en una entrevista en el marco de la celebración del 20 aniversario del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona, institución de la que fue cofundador. -Durante muchos años el cáncer se combatió con cirugía, radioterapia y quimioterapia. En el siglo XX aparecieron la biología molecular y las terapias dirigidas. Ahora, el foco está en el ecosistema del cáncer, en el sistema inmunitario y en la microbiota. ¿Cuál será el nuevo salto que dará la oncología? -Cada tipo de cáncer está en un estado diferente de progreso. Algunos se curan desde hace mucho tiempo, otros no. Yo creo que los múltiples saltos que habrá saldrán de nuevas modalidades de inmunoterapia, incluyendo modalidades que tienen intención preventiva, es decir, de vacuna, en personas con alta probabilidad de desarrollar la enfermedad. -¿A qué personas se refiere? -A aquellas que han sido diagnosticadas, con un tumor que se les ha podido extraer, que todo parece limpio, pero sabemos que microscópicamente no lo está y que rebrotará con el tiempo. Entonces, prevenir esto movilizando la inmunidad para acabar de limpiar es otra gran apuesta que estoy seguro de que funcionará en algunos casos. Eso permitirá prevenir la metástasis. También habrá avances para evitar que el cáncer reaparezca o resista la terapia. Hablamos de aspectos de inflamación, metabolismo, envejecimiento, erosión del sistema inmunitario con la edad y formas de mitigar estos efectos. -Alude a las vacunas como una parte importante del arsenal terapéutico de la oncología. La doctora Türeci, cofundadora de BioNTech y creadora de la primera vacuna contra el Covid está convencida de que en 2030 ya habrá alguna vacuna terapéutica para algún tipo de cáncer. ¿Usted es tan optimista? -Absolutamente y no es un acto de fe. Estoy siguiendo con mucho interés los ensayos clínicos que se están haciendo. Pronto estarán completados algunos de los más prometedores, en fase 2, contra uno de los tipos de cáncer con peor pronóstico, el de páncreas. Los primeros resultados, aunque con pocos pacientes, fueron espectaculares y están publicados en 'Nature'. Ahora hay un ensayo más amplio con más de 150 pacientes y en unos meses se conocerán los resultados. Si se obtienen buenos resultados en este cáncer, imagine lo que implicaría para otros. Debemos ser prudentes pero estoy convencido de que en pocos años se verán avances en este sentido. -Usted asegura que ya se ha conseguido que el cáncer no se asocie a muerte. ¿Es una utopía pensar que el cáncer se curará o conviviremos siempre con él? -Estamos curando muchos cánceres, cronificando otros muchos y previniendo recaídas. Es un proceso de avances progresivos. El objetivo es curar y prevenir, aunque en el camino cronificamos enfermedades que antes mataban en pocos años y ahora permiten vivir 5, 10 o 15 años con buena calidad de vida. Hoy, aproximadamente el 60% de los casos de cáncer se curan en términos prácticos. El progreso no se mide solo en curaciones, sino también en calidad y duración de vida. Repito, el objetivo es curar, no solo cronificar. La cronificación es un paso intermedio. -Lleva muchos años estudiando las metástasis. Esta observación le ha llevado a hacer un descubrimiento importante que ha dado un giro a lo que se pensaba hasta ahora sobre estos procesos. ¿Hacia dónde avanza la investigación en este campo? -Sabemos que la metástasis es clave porque el 90% de la mortalidad del cáncer está asociada a ella. Durante años analizamos todo el proceso de forma sistemática y hemos visto que los tumores no inventan muchas cosas, hacen mal uso de procesos normales del cuerpo. Tras años de investigaciones hemos entendido cómo las células sobreviven, se adaptan a otros órganos y eventualmente generan metástasis. Hoy tenemos un conocimiento mucho más sólido y coherente. Esto ha permitido ver que el cáncer no son solo mutaciones, sino también fallos del sistema inmunitario que no elimina las células malignas. -Uno de los problemas actuales es la inequidad en el acceso a determinadas terapias. Hay tratamientos que mejoran los pronósticos de cánceres con elevada mortalidad que no están al alcance de todos. ¿Todos los pacientes con cáncer deberían poder acceder a las terapias de precisión? -Totalmente. Las terapias oncológicas deberían estar al alcance de todos los pacientes. Cuando aparece algo innovador, hay desigualdad de acceso, pero con el tiempo se va corrigiendo. Lo importante es mitigar esas desigualdades. Si una terapia no es sostenible, se vuelve irrelevante. Y la sociedad debe decidir cuánto quiere invertir en esto y a costa de qué. Es una cuestión política en sentido amplio. -Lleva más de 45 años afincado en Estados Unidos, aunque con un pie en nuestro país. ¿Había vivido una administración que cuidara tan poco la ciencia como la actual? ¿Le preocupa la fuga de investigadores de EE. UU. hacia Asia? -Nunca en todos estos años se había cuidado tan poco a la ciencia. Este ámbito había sido siempre un punto de consenso. Ahora vemos su fragilidad. Lo construido en 20 años puede destruirse en 20 semanas. Respecto a la fuga de investigadores, me preocupa más que el talento abandone la ciencia. Si la ciencia cambia de país pero sigue avanzado no es un problema. Lo grave es que jóvenes con talento decidan abandonar su carrera para hacer otra cosa. -Siempre ha estado vinculado a España...¿Cómo ve la investigación oncológica en nuestro país?¿En qué se ha avanzado en los últimos años? -Ha mejorado en general. Hay avances, pero también retrocesos. Tenemos talento, sabemos hacer investigación y transferir conocimiento, pero faltan recursos y sobran trabas administrativas. Eso frena el progreso y desmotiva. Tenemos capacidad, pero estamos a la mitad de inversión que otros países europeos y con demasiada burocracia. Eso limita la atracción de talento y el desarrollo.

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